María Isabel Barragán
Periodista

Algunos de los pioneros de Llano 7 días recuerdan cómo fue el comienzo

La historia de Llano- 7días comenzó a gestarse a mediados de 1993, cuando Luis Fernando Santos, entonces gerente de la Casa Editorial El Tiempo (CEET), encargó al periodista Jorge Alberto Cárdenas, quien entonces se desempeñaba como corresponsal del diario El Tiempo en Villavicencio, la misión de diseñar una propuesta de cómo podría ser un periódico regional.

Una vez tuvo lista esa propuesta, el periodista siguiendo instrucciones del gerente de la CEET quedó a disposición de Silverio Gómez, entonces subdirector de Portafolio y asesor editorial de los semanarios en esta primera etapa, quien le encomendó formar el equipo
de redacción, tarea nada fácil en una época en la que predominaban los medios radiales, recuerda Cárdenas.

Finalmente, ese primer grupo quedó conformado por Jorge Cárdenas como jefe de redacción, los redactores Wiston González del Río y Carlos Andrés Aguilar y el fotógrafo Juan Herrera Parra.

Poco después se integró al grupo de periodistas Guillermo Reinoso Rodríguez. “Para la región fue importante que surgiera este proyecto editorial, los medios masivos de información, cuando hacen bien la tarea, ayudan a fortalecer la democracia, garantizan la vigilancia del ejercicio de gobierno y le dan voz a los que no tienen voz”, asegura Cárdenas.

Sobre estos comienzos, Carlos Andrés Aguilar afirma que Llano7días fue una aventura nueva y dinámica, que entró con mucha fuerza a la región.

“Tenía el respaldo de la CEET y no se escatimaron esfuerzos para que el proyecto editorial se diera a conocer. Hubo excelente acogida de parte de las empresas y lectores. En una época en que no se competía con las redes sociales, todos querían aparecer en el entonces semanario. El equipo estaba compuesto de gente joven, en el cual jugó un papel importante la dirección de Martha Lucía Cruz, mujer incansable, creativa y emprendedora”, comenta.

El periodista recuerda que fue una experiencia maravillosa desplazarse por toda la región para plasmar en artículos la historia y acontecer de nuestros municipios, muchos de los cuales tenían aún vivos sus fundadores. “Muchos artículos se convertían en el primer esfuerzo por rescatar la historia oral de los pueblos y barrios, nunca antes escrita y contada desde sus protagonistas”,
relata Aguilar.

Por su parte, Guillermo Reinoso evoca las condiciones como se hizo periodismo, “con pocas vías de comunicación, con muchas limitaciones de aerolíneas e infraestructura aeroportuaria (esto creo ha mejorado muy poco) y con un servicio de telefonía muy limitado,
había que tener influencia para que le instalaran una línea telefónica en la casa. Además, apenas empezaba a llegar Internet y la telefonía móvil costaba un dineral”, recuerda.

Sobre los aportes del medio al Llano, Reinoso asegura que son varios. “El primero haber informado a los habitantes de la región el acontecer, el segundo haberlo hecho con mucha independencia política y económica. Y tercero, que aunque no fue el primer impreso en
la región, sí hizo historia y se volvió un referente para buena parte de los llaneros”, dice.

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