Contaminación preocupa en el Ocoa

Contaminación preocupa en el Ocoa

Este importante afluente requiere de la atención de los gobiernos, quienes deberán construir una PTAR para todo el municipio, evitando así que se sigan vertiendo aguas residuales allí.

Cuando se transita por la vía de ingreso hacia el sector de Kirpas desde la Avenida a Puerto López se puede observar al río Ocoa, ubicado allí a la orilla de la carretera, lo cual debería generar una cara bonita de Villavicencio, pero no; este afluente se ha convertido en un dolor de cabeza para quienes transitan y residen por allí, por cuenta de los malos olores y la contaminación que allí se acumula.

El problema del río Ocoa no es uno solo, según pudo confirmar Llano SIETEDÍAS en voz de ambientalistas, ya que desde su nacimiento hasta su desembocadura está siendo afectado por empresas, comunidad y falta de atención gubernamental.

Frente a la problemática de evidente contaminación en el Ocoa, Llano SIE7EDÍAS habló con Julián Villa, quien es médico veterinario y zootecnista, miembro de la Mesa Hídrica del Piedemonte Llanero y vicepresidente del Consejo Territorial de Planeación, quien aseguró que con este afluente se tiene una deuda histórica, gracias a la falta de control con el urbanismo ilegal, así como las administraciones que han pasado a lo largo del tiempo y no han intervenido de manera beneficiosa este río.

Además, Villa aseguró que Cormacarena, como autoridad ambiental, también está en deuda con el río Ocoa, dado que, según él, la corporación genera multas y cobros por la contaminación que se realiza, pero “no dan cuenta de qué inversión hacen con esos recursos, debería reinvertir en el mismo río para tratar de salvarlo o recuperarlo, pero no hay claridad”, dijo.

En Villavicencio se está llevando a cabo el Plan Maestro de Alcantarillado, el cual ha logrado redireccionar los vertimientos de aguas residuales que caen a caños y afluentes más pequeños en la ciudad, hacia el Ococa, evitando que estos sigan deteriorándose por cuenta de la contaminación.

Según el director de Cormacarena, Andrés Felipe García, estos vertimientos se dirigen hacia el Ocoa ya que estudios técnicos determinan que “es el que tienen mayor capacidad por tener mayor volumen de agua, mayor capacidad de diluir esa tasa de contaminación”. Sin embargo, también aseguró que esta no es una capacidad permanente, por lo que se hace necesaria la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales en la ciudad.

Sin embargo, aunque fue adelantado este proyecto y ubicado en el sector de Caños Negros en el último Plan de Ordenamiento Territorial encabezado por el entonces alcalde Juan Guillermo Zuluaga, hasta el momento no se tiene claridad sobre cuándo se realizará dicha obra.

Por su parte, Édgar Cruz de Corpohumadea, como ambientalista aseguró que con esta situación que se evidencia en el río Ocoa, este está “gritando y mostrando toda la suciedad que tiene la sociedad”.

Además, agregó que, aunque no se puede desconocer las responsabilidades de Cormacarena y las administraciones municipales, “Es imposible pensar que la solución está única y exclusivamente en las administraciones, si la gente no deja de producir residuos sólidos, plásticos, cosas que ni siquiera necesita”, dijo.

Las comunidades que habitan y transitan cerca al Ocoa siguen sintiendo los olores como resultado del mal estado que se evidencia, por lo que han pedido, de igual manera que los ambientalistas citados en este artículo, el trabajo de los gobiernos locales y departamentales para llevar a cabo la construcción de la PTAR, con el fin de eliminar esa responsabilidad que está recayendo en este solo afluente de recibir los vertimientos de gran parte de la ciudad.

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