La economía no se detiene

La economía no se detiene

La crisis económica, producto de la pandemia del COVID-19, ha llegado a afectar desde las grandes ciudades y países, hasta los barrios más vulnerables de Villavicencio.

Esta ciudad no ha sido excepción a la hora de evaluar lo afectada que ha resultado su población por cuenta de las medidas de aislamiento obligatorio, que buscan que se reduzca la propagación del contagio. Si bien es cierto que dichas medidas buscan un mejor manejo de la crisis por el coronavirus, ha obligado que los comercios sean cerrados o con funcionamiento limitado.

Sin embargo, las poblaciones que, aunque quisieran, no han podido ver con buenos ojos estos efectos, son quienes comercializan productos de manera informal, sin un capital de respaldo para poder ponerse en cuarentena y a salvo de dicho contagio.

 La situación que viven los vendedores informales no deja de tener un sabor amargo por las dificultades a las que se tienen que ver enfrentados, muchas veces para lograr llevar su alimento a casa, donde los esperan mujeres, niños y ancianos que ven como estas mujeres y estos hombres que salen a la calle a vender, poniendo en riesgo su salud, solo buscan el bienestar de su familia.

 Llano7días llegó hasta la zona céntrica de la capital del Meta, en la entrada directa hacia la Plaza de San Isidro y vio un panorama sorprendente; es como si la cuarentena no hiciera efecto en este lugar, dado que es allí donde se han ubicado los comerciantes que solo esperan que sus ventas de elementos de cocina, comida, hierbas, tapabocas y demás, puedan ser lo suficientemente efectivas para poder llevar la comida diaria a sus hogares, rogando a Dios por no contraer el virus que azota a todo el planeta en la actualidad.

Estando allí se ve la cara de ilusión de los comerciantes al ver a cada persona llegar hasta el lugar, pensando en poder “bajar bandera” o completar lo del desayuno. Sin embargo, también se ve una gran cantidad de personas que transita por el lugar como si nada, como si fuera un viaje de compras cotidiano y no existiera ningún riesgo.

Al conversar con los comerciantes no solo sorprende la ya conocida necesidad de trabajar de estas personas, sino la voz de protesta que en cada frase levantaban, asegurando tener que poner sus vidas en riesgo y salir a vender, ya que los gobiernos no les han brindado ayudas necesarias, teniendo en cuenta que sus ingresos son diarios y bastante reducidos. Rosalba Velásquez es una de las comerciantes, que habita en el Porvenir, con las que Llano7días logró conversar y conocer su situación y dijo: “como se han dado cuenta, nos toca salir porque pues nos rebuscamos el día a día, no tenemos otros sustento y no tenemos ningún subsidio”.

Adicionalmente, Rosalba aseguró que aunque han salido con la mejor disposición, las ventas han bajado y apenas les da para sobrevivir. Aunque Rosalba intentó detener su actividad comercial con el fin de acatar las medidas y protegerse y así a su familia, hace aproximadamente una semana tuvo que volver a las calles para poder llevar el alimento a su familia; familia que tuvo que separar dada la situación, teniendo que enviar a uno de sus hijos para la costa, donde tienen más familia, con tal de que este no pasara dificultades y la situación en su hogar se hiciera un poco menos pesada.

Por su parte, María Angélica Vanegas también salió nuevamente a trabajar desde hace un poco más de una semana, “pero obligadamente porque ya no tenemos qué comer y pues supuestamente dan ayudas, pero a mí no me ha llegado ninguna, teniendo cuatro personas que dependen de mis ingresos”, dijo.

Otra comerciante, la cual prefirió reservar su identidad, habitante del barrio Villa Julia, aseguró haber recibido una ayuda antes de Semana Santa, consistente en “tres libras de arroz, como tres cositas y con eso qué va a sobrevivir uno, vea, ya vamos para dos m e s e s ” , denunció la comerciante. “De mí están dependiendo seis personas y tengo a mi mamá incapacitada, no puede caminar y ella vive en una vereda, la tengo allá tirada porque no hay cómo irnos para allá a visitarla, ni nada”.

Cecilia Pineda lleva 27 años vendiendo en la calle, quien empezó a dejar de abrir su negocio cuando empezaron los primeros simulacros, y “empezaron así y así ampliando, pero ninguna ayuda del gobierno ni nada, tengo recibos sobre recibos, pago arriendo, conmigo convive un hijo menor, ya hoy me sentí obligada a sacar mi negocio porque no puedo hacer nada”. Con un tono esperanzador, Cecilia dijo: “Dios es el único que le da a uno la salud, no hay que tenerle miedo a la muerte, si usted anda con Dios, Dios le da” (…) “todos nos tenemos que morir y no hay que tenerle miedo a la muerte, porque a todos nos toca”, concluyó. Luis González, vendedor de plantas medicinales y naturales, es un comerciante que denuncia lo que él califica como “el engaño del gobierno”, aseguró también que es la primera vez que tienen que detener sus actividades, en 25 años que lleva dedicado a esto.

Según el comerciante, “yo fui porque supuestamente tenía un subsidio del IVA, salí al Efecty y ahí aparecía con mi número de cédula, me dieron un papel con los requisitos y cuando volví, porque desafortunadamente cargo un celular de los viejitos, entonces cuando hice todo, ya no apareció nada, no había plata a mi nombre, entonces los del gobierno solo quieren engañar al pueblo, habían 75 mil pesos activados para mí y luego ya no los tenía”. Luz Dary Espinosa, comerciante desde los 13 años, que cuenta con una limitación en su movilidad y se desplaza en una silla de ruedas, aseguró que estuvo con su comercio cerrado hasta el jueves pasado, “a todos nos dicen dizque “quédate en casa” pero nos tocó salir por obligación, porque uno lo que tenía ahorrado tocó gastarlo, dijeron que daban ayudas y a nosotros nunca nos tocó nada”.

Su relato tomó una peor cara cuando aseguró que desde su casa en el barrio Los Rosales, tiene que llegar empujando su silla de ruedas hasta esta zona del centro de Villavicencio. Uno de los comerciantes que no quiso identificarse dijo: “ni el gobernador ni el alcalde nos han dado ayudas, pero eso sí cuando nos necesitaban ahí sí nos acobijaban a nosotros. El dr. Harman, sí cuando necesitó de los vendedores ambulantes sí lo cobijaban a uno, pero ahorita vea”.

Según estos comerciantes de esta zona, la Policía ha hecho controles para que no se ubiquen junto a las casetas junto a Éxito vecino, otros aseguraron que han amenazado algunos funcionarios con cerrarles y ponerles comparendos, pero sigue sin aparecer una autoridad que aparezca con un poco de empatía para que estas personas puedan apostarle al cuidado de su salud y su sobrevivencia no se ponga en riesgo.

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