Pandemia “ahogó” el negocio de la prostitución en Villavicencio

Pandemia “ahogó” el negocio de la prostitución en Villavicencio

la emergencia causada por el Covid-19 llevó a la quiebra a muchos propietarios de burdeles y ahondó la crisis económica de un centenar de trabajadoras sexuales.

La pandemia generada por el Covid-19 afectó a diferentes sectores productivos de Villavicencio y ahondó la crisis económica en algunas poblaciones marginadas, entre las que se encuentran las trabajadoras sexuales, que, con la ausencia de clientes y las políticas de distanciamiento y los protocolos de bioseguridad implementados por el Gobierno nacional, quedaron en una situación crítica, ya que sus ingresos decayeron en un 100 por ciento.

Pero las trabajadoras sexuales no son las únicas que se han visto afectadas con los coletazos de la pandemia, los propietarios de los establecimientos que ofrecen servicios sexuales en la ciudad también están en una situación complicada. Llano SIE7EDÍAS dialogó con el propietario de uno de estos establecimientos, quien pidió reserva en su nombre, para conocer la realidad de este sector en la actualidad.

Según contó el comerciante, la pandemia fue lo peor que le pudo haber pasado, ya que con los cierres emitidos por el gobierno, su negocio se fue a la quiebra, los clientes dejaron de ir y poco a poco las trabajadoras sexuales también, lo cual conllevó a grandes pérdidas económicas y al despido de todos sus trabajadores.

“Antes de la pandemia trabajaban para mí entre 50 y 60 mujeres, pero con la llegada del Covid-19, disminuyó a 10 o 15 trabajadoras, hasta llegar al punto de que todas se fue[1]ron a otros sitios donde pudieran lograr generar ingresos para sostenerse a sí mismas y a sus familias”, precisó el comerciante. Además, aseguró que la pandemia trajo consigo cambios en el oficio.

 “Con todos los protocolos de bioseguridad y los cierres preventivos que se dieron, se restringió la labor de la chicas en las calles y bares, los clientes desaparecieron y por eso muchas de las trabajadoras sexuales optaron por alternativas para poder seguir ejerciendo, una de ellas el uso del celu[1]lar como principal medio para contactar a los clientes”, detalló el expropietario de uno de los tantos establecimientos de esta clase que tuvo que cerrar en el marco de la pandemia. Teniendo en cuenta la situación tan crítica por la que pasan los propietarios de estos estable[1]cimientos, Llano SIE7EDÍAS indagó cómo está el panorama para las trabajadoras sexuales de la ciudad tras los cierres de bares, cantinas y otros establecimientos de este tipo donde muchas prestaban sus servicios como acompañantes.

 Llano SIE7EDÍAS habló con ‘Camila’, una de las muchas trabajadoras sexuales que ejercían su labor en las calles de Villavicencio, y esto relató: “El trabajo ha estado mal, mal, muy mal. Antes de la pandemia yo atendía de 25 a 30 clientes por día, pero con los cierres que tuvimos, no podíamos trabajar, y si lo hacíamos tocaba a escondidas para que la Policía no nos molestara, ahora pasan días en los que no atendemos clientes”, contó la trabaja[1]dora sexual.

 ‘Camila’ afirmó, además, que el Covid-19 fue lo peor que le pudo haber pasado, ya que afectó la única forma que tiene para conseguir ingresos, pues aunque ha intenta[1]do conseguir empleo en otros ámbitos para salir de esa vida, no le ha sido posible, ya que nadie le ha dado la oportunidad de trabajar. “Yo no quiero trabajar más en esto.

Estoy aquí por diferentes circunstancias de mi vida, pero no me gusta esta forma de vida, no quiero que nadie me toque. Al inicio tuve que recurrir a las drogas para poder sobrellevar esto, esta vida es horrible y no la quiero más para mí”, contó esta mujer con lágrimas en sus ojos.

Diariamente esta joven gana entre 30 y 60 mil pesos, pero hay días en que no atiende ningún cliente. Muchas veces solo le alcanza para pagar la pieza en la que vive, la cual tiene un costo de 15.000 pesos por día, y ocasional[1]mente hace turnos de recepcionista en la residencia en la que vive, para poder comer. “Existe una guerra en las calles entre las ‘venecas’ y las colombianas, lo cual también ha hecho que los ingresos de las muchachas disminuyan”, aseguró ‘Camila’.

Ante este panorama tan desolador por el que atraviesa esta población, es importante mencionar que las trabajadoras sexuales que “ejercen” en las calles de la ciudad no tienen un ente regulador, que les esté realizando chequeos médicos, sino que son ellas mismas las encargadas de realizarse chequeos de salud, para prevenir las diferentes enfermedades de trasmisión sexual que se pueden generar por los trabajos que realizan.

 Frente a los protocolos de bioseguridad que manejan a la hora de atender a sus clientes, ‘Camila’ señaló que, “siempre uso el tapabocas y realizó la desinfección de las manos por medio de alcohol o gel antibacterial y también uso el preservativo para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados”.

Como se evidencia, la situación para las trabajadoras sexuales de la ciudad es bastante dura, pues cada día están expuestas a diferentes situaciones y problemáticas en la calle y ahora más con la pandemia del Covid-19, ya que no hay protocolos desde el gobierno hacia esta población que las proteja mientras ejercen su labor.

 Tanya Cortés, secretaria de Salud del municipio habló sobre el tipo de cuidados que se le está brindando a esta población. “Se ha venido haciendo acompañamiento a las trabajadoras, por medio de campañas de prevención y atención en la pandemia”.

Por su parte, la Secretaría de la Mujer del municipio habló sobre el acompañamiento que se le brinda a las trabajadoras sexuales en la ciudad: “no ha habido acercamiento ni un puente para llegar a la población, teniendo en cuenta que debe ser un espacio de confianza y tranquilidad para cada una de ellas”.

 ‘Camila’ espera que alguien de buen corazón le dé la oportunidad de obtener un trabajo digno, con el cual ella pueda dejar de ser una trabajadora sexual

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