Porfía no se ve en cuarentena

Porfía no se ve en cuarentena

Llano7días realizó un recorrido por el reconocido barrio de Villavicencio, ubicado en la comuna 8, Ciudad Porfía y logró determinar, junto a la comunidad, cómo es que se está actuando al interior de este sector a la hora de llevar su vida de una forma cotidiana. Sin embargo, todo indica que la gran mayoría de las personas que habitan esta zona, no están siguiendo al pie de la letra los parámetros del distanciamiento social.


Las calles transitadas y concurridas de Ciudad Porfía demuestran una necesidad de llevar una vida “normal” en medio de la crisis que se vive actualmente, intentando ceder lo menos posible ante las medidas que, aunque buscan el cuidado de la salud de la comunidad, han dificultado y transformado completamente las dinámicas económicas y sociales.

Al ingresar al barrio se puede evidenciar un puesto de control establecido por unidades de Tránsito Municipal y de la Policía, el cual detiene algunos vehículos (carros o motos) con el fin de comprobar si se están cumpliendo con los protocolos para ingresar al sector. Sin embargo, parece ser insuficiente, dado que no se registran todos los vehículos e incluso la tardanza con la revisión de los que sí son detenidos hace que se reduzca la opción de la revisión de todos quienes quieren ingresar a Porfía.


Si se habla de la movilización por el barrio, una situación que era ya bien conocida en este sector es el tránsito y sobrecupo en motocicletas, en las que ni siquiera se portan los elementos de seguridad, básicos como el casco, e incluso en este tiempo se ven motociclistas que ni siquiera llevan tapabocas, así como sus dos (o tres, dado el caso) acompañantes.


El comercio en este sector pareciera estar cumpliendo las normas, ya que hay una minoría que siguen cerrados, mientras que otra gran mayoría consta de almacenes y negocios de todo tipo que funcionan, con cintas amarillas, intentando aislar el contacto empleado-cliente, pero no todos los negocios las respetan e incluso levantan dichas cintas, para que los usuarios ingresen a los establecimientos.


Peluquerías, restaurantes (funcionando sin clientela en su interior), panaderías, chances, supermercados, comidas rápidas (empanadas, arepas, perros calientes, chorizos), y más, son los negocios que siguen funcionando y tienen sus actividades habilitadas para toda la comunidad.
Por su parte, dicha comunidad sigue agolpándose en las calles, casi como se hacía en este sector antes de ocurrir la emergencia sanitaria que actualmente debería haber afectado un poco más esta práctica. Parejas, familias, amigos y reuniones en los andenes, son las formas con las que en Porfía no se respetan los protocolos de distanciamiento social.


En todo el sector siempre se ve patrullaje de las unidades de Policía, que durante el recorrido se evidenció cómo solicitan documentos ocasionalmente para comprobar el cumplimiento al pico y cédula, pero el ajuste a la comunidad sigue sin darse y allí es cuando las personas de esta zona ven con tranquilidad la permisividad que reina en Ciudad Porfía.


Llano7días también habló con un mototaxista, quien se identificó como Kevin, quien aseguró que llevan una semana saliendo a trabajar, cumpliendo con las medidas que les impusieron para poder realizar sus recorridos, tales como el uso de tapabocas, así como la división entre la zona de pasajeros y la del conductor, también el uso de desinfectantes o alcohol.


Sin embargo, en estos mismos vehículos se pudo ver cómo se movilizaban más de 3 personas, incluyendo niños y adultos, mostrando, además, una realidad visible en la zona, y es que los menores de edad siguen saliendo a las calles, casi como si fuera normalmente, exponiéndose al riesgo de contagio al que todas las personas se enfrentan.

Gabriel Martínez, comerciante de plátano, fue enfático al decir que inicialmente en el sector se respetaba la medida de aislamiento, a punto de ver las calles prácticamente desiertas, sin embargo, “la gente le perdió el miedo al virus, pero ahora a la gente o la mata el hambre o la mata el virus, pero hay que trabajar, porque un padre de familia no resiste ver a sus hijos aguantar hambre”, dijo.


Así es como en Ciudad Porfía, ha primado más el sentir de la necesidad de continuar con normalidad, buscando no ver afectada su cotidianidad y mucho menos su forma de conseguir ingresos y el sustento diario; asimismo, ha primado el control superficial y la no existencia de verdadera rigurosidad por parte de las autoridades para hacer cumplir las medidas que actualmente están vigentes en todo el territorio villavicense.

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