¿Qué pasó con el mariposario de Villavicencio?

¿Qué pasó con el mariposario de Villavicencio?

Luego de estar encerradas en un mariposario, una investigación señaló que las mariposas debían estar en un espacio libre, por lo que fueron liberadas en el Jardín Botánico.

En el año 2015 Cormacarena  junto con la Gobernación del departamento del Meta presentaron un proyecto para adelantar  la recuperación de la infraestructura del mariposario,  ubicado en Jardín Botánico de Villavicencio.  

La primera fase del convenio interadministrativo  tenía como propósito aunar esfuerzos para el estudio e investigación científica sobre las mariposas diurnas,  con el fin de impulsar la conservación,  uso y aprovechamiento sostenible de la diversidad y el repoblamiento de estas especies.

Después del cierre del Jardín Botánico, por falta de recursos y luego de un estudio investigativo por parte de la Secretaría de Ambiente, en el 2016 se tomó la decisión  de abrir el mariposario, donde se encontraban encerradas las mariposas,  para que  estas especies pudieran  salir y pasear por todo el Jardín Botánico y regresar al mariposario a alimentarse, reproducirse y hacer su trabajo polinizador.

“Los mariposarios se han visto como una cosa donde la gente llegue a mirar mariposas y esa no es la idea, las mariposas hay que dejarlas sueltas y que en el entorno de 46 hectáreas  sea un mariposario”, dijo  Tomas Alberto Ramos, funcionario de la Secretaría de Ambiente del Meta.

Actualmente el mariposario cuenta con siete diferentes especies de mariposas, la cuales transportan polen de las flores y ayudan  a la polinización. Es decir, son  indicadores ecológicos de la diversidad y la  protección de los ecosistemas en los que habitan.

Al Jardín Botánico, donde habitan estas mariposas,  llegan  varias especies de aves migratorias desde diferentes partes del mundo a reproducirse para luego migrar a sus lugares de origen, según investigaciones realizadas por la Secretaría de Medio Ambiente del Meta.

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