Villa Julia y sus tres puntos críticos

Villa Julia y sus tres puntos críticos

En este importante barrio de Villavicencio se evidencian tres puntos neurálgicos que detonan las problemáticas sociales que padecen los vecinos del sector. Llano7días habló con la comunidad sobre su situación.

La diferencia social en Villavicencio hace que en diferentes puntos de la ciudad se vivan dificultades por cuenta de la falta de ingresos, la delincuencia y muchos otros factores que la comunidad ha decidido denunciar a través de Llano7días. En esta ocasión, desde el barrio Villa Julia se denuncian los tres puntos críticos que afectan la tranquilidad de este sector.

Uno de los sitios donde se presenta un alto índice de delincuencia y criminalidad en el barrio, es en la calle 38 con carrera 25, dirección donde se sitúa un bingo, en donde, al parecer, los atracadores de la zona esperan a las afueras el momento y la víctima para cometer sus delitos.

Asimismo, en segundo lugar está “la calle de la tolerancia”, como la conocen los habitantes del sector. La cual se encuentra ubicada en la calle 37 D con carrera 25, lugar donde generan a diario los mayores males que, según las denuncias, frenan el progreso y desarrollo del Villa Julia, el hurto y microtráfico. “Ahí mismo roban, hay sitios donde compran (drogas)… mejor dicho”, declaró Rosa Emma Guarín Vargas, presidenta de la Junta de Acción Comunal.

Y es que los delincuentes de la zona frecuentan constantemente este punto crítico para la comunidad. De igual manera, los vecinos del barrio tienen que quedarse en algunas ocasiones con los brazos cruzados, ya que de oponerse a un posible delito podrían correr peligro, debido a que los malhechores están familiarizados con sus rostros. “Ya uno conoce las caras y eso es difícil, porque a la gente le da es como temor”, afirmó, una líder social del Villa Julia.

Por su parte, la Oficina de Prensa de la Policía Metropolitana informó que en el mes de agosto del presente año no se presentaron homicidios en el lugar. A su vez, se registró un caso por el delito de hurto y uno por robo a vivienda; igualmente, ocurrió el mismo número en temas de agresión física, en el mismo mes de agosto del 2020. En contraste con esto, para la fecha del año pasado, se habían presentado cuatro eventos de violencia y riñas. Es decir, una disminución del 75% frente al problema.

Por otro lado, en el mencionado sector, se manifiesta otro factor que genera problemas para los habitantes del Villa Julia. En la misma “calle de la tolerancia” se centra la prostitución y demás negocios relacionados con la industria del sexo, en el área céntrica de la capital metense. Es decir, que en el sitio mujeres y personas de la comunidad LGTBIQ ofrecen trabajos sexuales. Situación que ha ocasionado conflictos y disputas entre clientes, y a su vez las mismas integrantes del gremio. “Muchas veces salía la gente de que la habían robado o entre ellos mismos se ponían a pelear. Los del grupo LGTBIQ, entre ellos mismos se peleaban y formaban alboroto”, mencionó una persona habitante del barrio, quien solicitó permanecer anónima.

Sin embargo, a raíz de la pandemia del COVID – 19 y la cuarentena obligatoria ordenada por el gobierno nacional, junto al cierre de locales comerciales donde se presenten aglomeraciones o se expendan bebidas alcohólicas, ha generado la disminución de esta problemática con las trabajadoras sexuales y personas de la comunidad LGTBIQ. 

Por último, como tercer punto crítico, en el barrio se construyeron unas viviendas en inmediaciones del caño Parrado. Dichas hogares presentan riesgo de colapso debido a que sus bases están siendo socavadas por las corrientes del afluente. “En la parte de la carrera 25 hay una vivienda que el caño está socavando. Hay parte de la estructura de la casa que ya se ve averiada”, dijo la presidenta de la Junta de Acción Comunal.

Por lo tanto, los vecinos del Villa Julia, le pidieron a la Alcaldía y a la Oficina de Gestión del Riesgo, que normalicen los cauces del caño Parrado, puesto que se avecina la época de invierno en el país, lo que causaría un crecimiento del nivel de agua del afluente y un mayor riesgo a un posible derrumbe en las viviendas. “Hay que meter la maquinaria para la corriente del caño se centralice, puesto que está socavando hacia el lado izquierdo; entonces el agua coge para el otro lado. Se hizo la observación en la oficina de Control y Riesgo pero no se ha manifestado ninguno”, argumentó Guarín Vargas.

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