Desarrollo urbano sí, pero con impacto social positivo

Desarrollo urbano sí, pero con impacto social positivo
“Contrario a lo que se piensa, no existe un conflicto entre el desarrollo urbano y la protección social y del medioambiente, pues cuando se atienden las necesidades tanto de los inversionistas como las de las comunidades, surgen proyectos exitosos”.
Así lo afirma María Clara Aristizábal, gerente del Negocio de Desarrollo Urbano de Grupo Argos, invitada a la conferencia “Impacto social positivo desde el desarrollo urbano”, una temática enfocada en cómo desde el punto de vista urbano también se puede construir país y condiciones equitativas para la sociedad. La conferencia se realizó en el marco de la alianza Conversaciones que Construyen, entre la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y el Grupo Argos.

Según la invitada, es normal que en Colombia los constructores cumplan con su obligaciones de vivienda social a las afueras de las ciudad, proyectos que por diseño, accesibilidad a transporte y servicios públicos, entre otros, terminan fracasando, pues las personas se sienten rezagadas del casco urbano.
Agrega que “con esta problemática latente, desde Argos quisimos hacer, en conjunto con varias constructoras, desarrollo urbano en Barranquilla en medio de la ciudad, conectado con todos los servicios y vías, con los mismos estándares de urbanismo. Sin embargo, este no sería un proyecto común, sino que le estaría ofreciendo la mejor vista y la mejor ubicación a las comunidades menos favorecidas”.

Según proyecciones de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) para 2021 se estima que en el país se venderán cerca de 196.000 unidades de viviendas, 145.000 de las cuales serán viviendas de interés social (VIS). Según el gremio, en el primer trimestre de 2021 se reportó la iniciación de 38.140 viviendas, el 65 % de las cuales (24.789) correspondió a unidades habitacionales de vivienda de interés social.

Construcciones con impacto social Como ejemplos prácticos, la representante del Grupo Argos destacó un proyecto de VIS en Barranquilla, pensado para 100.000 habitantes, y en donde ya se han vendido más de 5.000 unidades de vivienda.

“Teníamos temor porque estábamos ofreciendo viviendas de interés social con vista al mar, al río Magdalena, con el parque metropolitano más grande del área, y con todo el estándar con el que se viene construyendo en Barranquilla”. Señaló además que “aunque una vivienda de estratos 5 y 6 se vende a mayor precio, las VIS rotan con más agilidad en el mercado, por lo que el retorno de la inversión y sus ganancias llegan más rápido, al tiempo que se atiende la necesidad habitacional de la región”.


Inversiones con protección ambiental Otra invitada a la conferencia fue la profesora Gloria Hoyos Bustamante, de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la UNAL Sede Manizales, quien manifestó que las constructoras y compañías inversoras deben procurar trabajar con lo que le ofrece el ecosistema, pues los entornos naturales y su flora tienden a tener una fácil adaptabilidad al desarrollo. “Esto es reconocer la riqueza de biodiversidad que atrae no solo a visitantes sino que coloca a Colombia en uno de los primeros lugares del mundo”.

“El planeta está cambiando y con el tiempo las empresas aportan a esa nueva forma de relacionarnos con el mundo y el entorno. Estamos generando negocios y perspectiva financiera que no debe perder al ser humano como su horizonte. Toda la inversión en salud, medioambiente, educación y en el factor social no es evaluable en la inmediatez, pero siempre trae cambios duraderos y positivos”.


Al respecto, la gerente Aristizábal destacó que en la península de Barú (Cartagena), Argos cuenta con dos terrenos de cerca de 1.000 hectáreas, y que tiene acceso a la ciudad amurallada por lancha a 20 minutos. “Allí analizamos la riqueza que tenía este activo en Barú. Encontramos que tenemos 234 hectáreas de bosque seco tropical, 144 hectáreas de mangle, así que decidimos protegerlo y conectarlo con un corredor verde que recorre de norte a sur toda la isla, queremos que se puedan hacer paseos, caminatas ecológicas, avistamiento de aves, investigación con universidades y el jardín botánico”.

Según la gerente, las compañías suelen pensar que para aprovechar mejor un activo se debería construir la mayor cantidad posible de unidades de vivienda. Sin embargo, desde Grupo Argos decidieron construir solo en el 10 % de todo el territorio y en bajas alturas.

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