Velaron y enterraron a los muertos de Bojayá

Velaron y enterraron a los muertos de Bojayá
Redacción

Llano 7 días

El domingo habitantes del municipio chocuano realizaron un acto de velación colectiva de 99 víctimas que dejo la barbarie ocurrida en mayo del 2002

En un masivo encuentro en el polideportivo de este municipio, 600 familiares arribaron el pasado domingo 16 de noviembre con el fin de honrar a sus seres queridos, quienes el 2 de mayo del 2002 perdieron la vida, en una de las masacres más sangrientas en la historia del país.

Los enfrentamientos entre el Bloque Elmer Cárdenas de las AUC y miembros de las Farc pertenecientes a los frentes 5, 34 y 57 del Bloque Móvil José María Córdova iniciaron el primero de mayo del 2002, en el fuego cruzado, un cilindro bomba fue lanzado a la Iglesia de Bojayá, donde se refugiaban varias personas, causando la muerte, de supuestamente, más de 100 y dejando heridas a unas 98.
El lema “Las víctimas de Bojayá descansen en paz” adornó el altar en el que yacen los restos mortales, durante un acto liderado por el obispo de la Diócesis de Quibdó, Juan Carlos Barreto.

Ayer 18 de noviembre, se llevó a cabo el ritual de despedida con un sepelio colectivo en que habitantes dieron el último adiós a sus seres queridos que pagaron con su vida la despiadada violencia del conflicto armado en el país. Los restos fúnebres regresaron en cofres blancos y marrones al templo San Pablo Apóstol, en este sector selvático y fuertemente golpeado por el conflicto armado, que la entonces guerrilla de las Farc hizo volar en medio de un enfrentamiento con paramilitares.

Fueron un total de ocho días de distintas ofrendas y ritos que culminaron con un entierro colectivo ayer lunes. Los restos que tiempo atrás pudieron ser identificados plenamente fueron entregados a sus familias después de que fueran exhumados hace dos años.

Algunos sobrevivientes relataron que el día después del mortal combate, los cadáveres que quedaron destrozados dentro del templo, incluso el cristo de yeso, el cual quedó mutilado, fueron metidos en bolsas negras y arrojados a una fosa común, la descomposición amenazaba con desatar una epidemia y la guerrilla presionó para que los cuerpos fueran enterrados inmediantamente.

Tiempo después los cuerpos pudieron ser sacados de la fosa y enterrados en varios cementerios, durante años no se hizo un debido proceso de identificación, por lo que la comunidad de Bojayá debió esperar 17 años para tener certeza absoluta sobre sus muertos. Aunque oficialmente se habla de 79 fallecidos en este sangriento ataque, la comunidad cree que fueron cien las personas que perdieron la vida, incluidas madres que murieron con bebés en el vientre.

Contenido Relacionado