La desaparición y los muertos que nadie reclama

La desaparición y los muertos que nadie reclama

Mientras en las neveras de Medicina Legal se encuentran los cuerpos de personas a las que nadie reclama, muchas familias han reportado la desaparición de sus seres queridos y al día de hoy siguen sin conocer su paradero.

El dolor y la tristeza se suman a la incertidumbre en un viacrucis que se lleva por dentro. Al Instituto de Medicina Legal de la capital del Meta llegan personas a exponer los casos de sus familiares desaparecidos, y aunque nadie quiere encontrarse con la noticia de que están allí, hay quienes aseguran que después de tanto tiempo de no saber de ellos, llegan a agotar las esperanzas de encontrarlos con vida y el poder tan siquiera hallar sus restos, se convierte en un paso fundamental que deben dar para sanar un poco el alma.

El Meta es el segundo departamento del país con mayor número de personas desaparecidas por el conflicto armado. Alexánder Hernández, director de Medicina Legal en Villavicencio, explicó que existen desapariciones voluntarias, accidentales y criminales. “Nosotros no recibimos denuncias, pero orientamos a las personas para que las coloquen ante las autoridades competentes y se inicie el mecanismo de búsqueda urgente. Posteriormente hacemos los cruces y la búsqueda de información correspondiente”, señaló.

Si las características de uno de los cadáveres que llega a Medicina Legal, coinciden con las de un desaparecido, se comunican con los familiares para lograr mayor información que permita ejecutar el cotejo de identificación que puede ser por huellas, por carta dental o por cotejo genético con los familiares, según lo explicó Hernández.

 Si el cotejo es por huella dactilar se obtiene el resultado en un día, mientras que si es odontológico puede durar varios días, y el genético es un análisis un poco más demorado, para el cual se requiere necesariamente de la muestra de referencia de los familiares. “En los años en que se estaba en pleno conflicto, los familiares no reportaban.

Nos llegaban muchos cuerpos no identificados, pero no había ninguna información. Una vez ocurrió la desmovilización de los paramilitares, empezaron a llegar las personas a reportar desaparecidos y fueron aumentando después del Acuerdo de Paz”, expuso el director de Medicina Legal. “Cuando llega un cadáver y lo identificamos sin que aparezcan familiares, los llamamos Cuerpos Identificados No Reclamados. Después de unos meses iniciamos con la administración municipal el proceso de inhumación”, explicó Alexánder. Con ayuda de los medios de comunicación se busca a las familias de los fallecidos, pero muchas veces no aparecen y sin dolientes sus restos quedan en el cementerio.

Son inhumados en fosas individuales, con la debida rotulación y marcación, de manera que se tenga pleno conocimiento de dónde se encuentran. En el proceso de atención a los casos de reportes de personas desaparecidas, es importante que se tengan claras las señales particulares, información de las prendas que vestía la persona al momento de la desaparición y cómo se escriben exactamente los nombres y apellidos.

 Al cierre de esta edición, en Medicina Legal de la capital del Meta se encontraban los cuerpos plenamente identificados de Hernando Calderón Galindo, Andrés Patricio Forero, Hermes Salcedo Celis, Luis Eduardo Guarín Hoyos, Geremías De Sousa y Saima Patricia Piheiro Carbalho, sin que algún familiar los reclamara. Otro de los lugares donde se conoce de primera mano el drama de la desaparición es el cementerio de Villavicencio, en el que según la Unidad Nacional de Victimas, en el 2019 seguía albergando 593 restos de personas no identificadas (N.N), cuyos familiares esperan que algún día se conozca la verdad de su muerte. En cuanto a la desaparición forzada, el Meta es una de las regiones con más casos. De acuerdo al Registro Único de Víctimas, 13.000 personas desaparecieron forzadamente en este departamento

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