Manolo Torres

Periodista

 

La cobertura de redes de alcantarillo y desagüe de Villavicencio no cumplen con lo establecido en los reglamentos

Villavicencio es una ciudad con graves problemas de acueducto. A lo largo de la capital del Meta se pueden encontrar diferentes comunas en las que los ciudadanos se quejan del servicio de agua potable. Así mismo, hay barrios que entre vecinos han recurrido a construir por sí mismos una red de alcantarillado; estructuras conocidas como acueductos comunitarios.

El anterior escenario se observa con frecuencia en la capital del Meta, donde muchos sectores se quedan sin agua constantemente por las fallas en el sistema de acueducto y alcantarillado. Y en muchas otras partes tienen problemas de insalubridad, debido a que sus acueductos comunitarios no cuentan con los equipos o estructuras adecuadas para brindar un buen servicio.

En lo corrido del año 2019 se han presentado varias quejas por parte de la ciudadanía contra la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio (EAAV). Sin embargo esto es un problema que se viene presentando desde tiempo atrás, y cualquier ciudadano podría hacer una recopilación de todos los casos de denuncias que existen por falta de agua a través de las noticias y páginas periodísticas de internet.
Sin embargo, la mayoría de registros informativos suelen exponer los daños que se producen en las bocatomas.

La más reciente avería se produjo en la subestaciones de Bavaria y Puente Abadía, donde tres de las cuatro motobombas se vieron perjudicadas por las fuertes lluvias. Aun así, la estructura de la EAAV que más ha presentado daños en este 2019 es la línea de aducción de la bocatoma de Quebrada La Honda.

Lo preocupante de estos escenarios es que a los villavicenses se le ha estado vulnerando su derecho al agua durante décadas y los gobiernos que han ido pasando no han logrado solucionar esta fuerte problemática.

El artículo 49 de la constitución colombiana busca proteger el derecho de los ciudadanos a un buen servicio de agua potable, con el cual puedan alimentarse y además realizar sus necesidades básicas, lo cual evitaría que las comunidades tuvieran problemas de insalubridad o alimentación. Aun así, en regiones ciudades como Villavicencio, se siguen presentando problemas con los sistemas de acueductos y alcantarillados, aun cuando la cobertura a nivel nacional es bastante amplia.

Al no existir una buena prestación del servicio, los ciudadanos y sus familias se ven vulnerados directamente en su cotidianidad. Algunos no pueden cocinar o bañarse para ir al trabajo y otros, que sobreviven con el uso del agua, no puede realizar sus actividades laborales.
El equipo de Llano7días, decidió revisar el Documento de Caracterización de Acueductos Comunitarios realizado por la alcaldía de Villavicencio en el año 2017.

En él se explica que el 50 por ciento de los acueductos comunitarios de la zona urbana se encuentran en la Comuna 8, el 20 por ciento en la Comuna 2, el 10 por ciento en la Comuna 1, el 8 por ciento en la Comuna 4, el 7 por ciento en la Comuna 7 y el 5 por ciento corresponde a la Comuna 5.

Algunas comunidades usan aljibes para recoger el agua y también para ayudar a distribuirla hacia otros lugares. La comuna 8 es la zona en donde más hay aljibes y usuarios de acueductos comunitarios, como en el barrio Ciudad Porfía, Playa Rica, Montecarlo, Villa Lorena, Villas del Ocoa y Ciudad Jardín. Así mismo hay otros barrios que también cuentan con estas estructuras como el Trece de Mayo, Brisas del Ocoa, Brasilia, Bosques de la Riviera, Alcaraván, Villa Juliana y Villa del Carmen.

El informe también explica que los estratos 1, 2 y 3 son los que presentan una mayor cantidad de usuarios de acueductos comunitarios, siendo el estrato 2 el más predominante con un porcentaje del 44,2 por ciento.

Esta comuna es una de las que más se expande en el territorio villavicense y por lo tanto la cobertura que tiene el sistema de acueducto es obsoleto para la cantidad de personas que habitan ahora en esta zona de la capital del Meta. De continuar esta situación así, las futuras generaciones tendrán que acostumbrarse al martirio de quedarse sin agua un lunes por la mañana.