Omar Camargo Rodriguez
Periodista

El geólogo villavicense Óscar Orlando Briceño dio a conocer un nuevo estudio.

El geólogo Óscar Orlando Briceño, quien cursa la Maestría en Ciencias – Geología en la Universidad Nacional, volvió a abordar el tema de la contaminación de las aguas subterráneas en Villavicencio, su ciudad natal. “Encontramos contaminación por heces fecales y por nitrógeno, lo cual implica que consumir estas aguas representa un riesgo para la salud de las personas”, declaró.

Valerio Díaz, quien participó en un plantón con otras 20 busetas en la entrada al barrio La Coralina, dijo que también exigen paraderos dignos para los conductores porque en algunos ni siquiera hay baños y se debe tener en cuenta que ellos pasan más tiempo allí que en sus propias casas. Díaz explicó que hay corredores en los que después de las 7 de la noche ya prácticamente no hay pasajeros y lo mismo los fines de semana cuando no se trabaja en la Gobernación ni en la Alcaldía.
Acusó al gerente de Unirrutas, Luis Fuentes, de no cumplir los acuerdos entre las empresas que se asociaron para tratar de mejorar el servicio de transporte urbano de pasajeros.

El investigador comenta que el riesgo de contaminación en las aguas subterráneas en el área de estudio varía para actividades como el desarrollo urbano, actividad industrial, accidentes ambientales y producción pecuaria.

Por ejemplo la amenaza por la actividad de desarrollo urbano se presenta de manera moderada y está
sociada fundamentalmente con la fuga en los sistemas de acueducto y alcantarillado.

En las zonas de potreros el riesgo es bajo porque aún no hay sistema de alcantarillado, mientras que en la zona urbanizada, al oriente y sur de la ciudad, el riesgo es alto en los caños Gramalote, Maizaro, Buque y Amoladero.

En el caso de la actividad industrial la amenaza es moderada en la zona urbanizada, que es donde se encuentran las fábricas, y reducida en la mayor parte de la zona de potreros.

La amenaza por accidentes ambientales es moderada en las proximidades a la vía periférica y está relacionada con el tránsito de una gran cantidad de tractomulas cargadas con petróleo.

Con respecto a producción pecuaria el riesgo es moderado para la zona no urbanizada, dado el desarrollo incipiente de actividades de ganadería. El trabajo de Briceño incluyó una recopilación bibliográfica, un muestreo de las aguas subterráneas, y algunos levantamientos de columnas estratigráficas.

El estudio dice que las concentraciones de nitratos, grasas y aceites, coliformes (especies de bacterias), y la bacteria Escherichia coli, reflejan la contaminación, especialmente por fugas en el sistema de alcantarillado, para el caso de la zona urbana, y por la actividad pecuaria en las zonas de potreros

“Lo que se esperaría con los resultados es que sirvan de herramienta para el ordenamiento del acuífero de Villavicencio. Este ordenamiento es una obligación de las autoridades ambientales según una legislación reciente que obliga a hacer planes de ordenamiento y de manejo de los acuíferos”, concluye el investigador.

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