Gerente de Iluminación Villavicencio hace un balance de casi 20 años de gestión.

En 1999, el alumbrado público de Villavicencio tenía alrededor de 19 mil lámparas o luminarias. Fue ese año cuando el municipio le cedió la ges­tión del alumbrado a una empresa privada a través de un contrato de conce­sión a 20 años, que ter­minará en el mes de abril del 2019.

“El municipio tomó la modalidad de concesión para repotenciar todo el alumbrado que existía en mercurio, porque la nue­va reglamentación decía que se debía cambiar a sodio, que era una tecno­logía que consumía me­nos energía y era menos contaminante”, dice An­drés Forero, gerente de Iluminación Villavicen­cio, la empresa que desde abril de 1999 se encarga del alumbrado público de la ciudad.

“Con eso el municipio toma la decisión de con­cesionar el servicio y el contratista hace una in­versión importante en esa época. Fueron casi 4.098 millones de pesos iniciales, una inversión con la cual se hizo la re­potenciación de todo el sistema de mercurio a so­dio”, explica Forero.

Avances

La capital del Meta ha pasado de tener 19 mil lámparas a tener, casi 20 años después, 50 mil lám­paras aproximadamente.

Para Forero, este cre­cimiento ha superado las expectativas, pues “es un porcentaje muy alto para el tamaño de la ciudad. Comparados con otras ciudades tenemos muchas luminarias más. No obstante, el gerente admite que la cobertura de alumbrado público en la ciudad no es to­tal. “Efectivamente hay sectores que todos los días se ven necesidades y requerimientos de las comunidades, pero igual salen muchos barrios que no están legalizados y allí no se puede hacer ningún tipo de inversión en servicios”.

Crecimiento

Naturalmente, como Villavicencio ha crecido tanto en todo este tiem­po, el trabajo para la empresa ha sido mayor, pues ha tenido que adap­tarse al crecimiento de la ciudad.

“El mantenimiento es más difícil porque se pre­sentan más daños. En las épocas de invierno hay unos aguaceros horribles, con vendavales, y todo eso nos perjudica la infraes­tructura eléctrica. Por eso se presentan muchos más daños y ya teniendo mu­chas más luminarias hay más mantenimiento que se requiere hacer, tanto preventivo como correcti­vo”, explica el gerente.

Acerca de las tareas que quedan pendientes, Fore­ro dice que la principal “es repotenciar nuevamente todo el sodio que tenemos a LED”, debido a que “esta­mos hablando de un aho­rro de energía de casi el 50% aproximadamente”.

Un ejemplo de esta re­conversión puede verse en la Avenida 40, donde la tecnología LED ya fue instalada. Sin embargo, solo el 4 por ciento del total de luminarias de la ciudad son LED, lo que indica que falta trabajo por hacer.

“La inversión inicial para cambiar todo eso es alta, pero como se paga menos energía, se puede recuperar la inversión rá­pidamente”, conluye.

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