Germán Vargas Morales 
 

La semana anterior, la Directora Nacional del Centro Democrático, Nubia Estela Martínez, visitó Villavicencio. En una intervención, se le escuchó la más desconcertante lección de incoherencia política que haya podido dictarse en la ciudad. Nadie lo puede creer.

Días previos a esta visita, el exprecandidato a la Gobernación del Meta Hernán Gómez se había “despachado” contra la Dirección Nacional, por el hecho de que esta y el Comité de ética lo habían sancionado, al retirarlo de la carrera hacia el “Palacio del Bambú”.

Las pruebas en las que se basó tal decisión, según Hernán, unas grabaciones nunca dadas a conocer, aunque parecen de gravedad y dominio público.

Para el caso, la Dirección en cabeza de Nubia Estela, había publicado un comunicado rechazando “de manera contundente las afirmaciones que pretendan desdibujar la transparencia y rectitud de sus directivas…..”. Ahora declara, su especial “aprecio y cariño” de ella y del Partido, a quien excluyó de la candidatura a la Gobernación del Meta, por múltiples razones… “de “idoneidad…”, “vulnerabilidad… y “afectación al Partido”, pero lo invita, casi le ruega regresar al CD. Por un lado lo rechazan, ¡y de qué manera! y por otro le piden regresar al Partido del cual renunció. ¿En qué estamos?

La incoherencia política, florece hoy con facilidad en casi todas las colectividades, frente al derrumbe de la ideología y los principios, pero también por la falta de conocimiento y comunicación permanente con diferentes representantes de las regiones.