Hugo Velázques Jaramillo 
 

Las elecciones a Gobernación parecieran definidas, lo dicen quienes ostentan la maquinaria y la atiborrada prodigalidad de avales. Otros creen quebrar el poder que gravita en torno a Carmelo, Alan y Marcela (en orden de jerarquía); son los candidatos alternativos. En el espectro electoral hay todas las expectativas de quienes no le jalan a la continuidad y allí pueden producirse decisiones que cambien el curso del debate.

Candidatos alternativos con opción son Arley y Juan Diego y pare de contar. El dilema para los electores está en la disyuntiva de ¿Quién podría ser capaz?

Arley es díscolo e irreverente, quizás agitador por los peajes, y algunas aventuras en las redes; tiene a su favor los votos que debe a su activismo cibernético, se hizo contar y eso es un activo. Juan Diego, ha trasegado el gobierno y aunque formó parte de una administración cuestionada supo deslindarse de la misma. Caló duro entre los educadores, gran ventaja; ha mostrado coherencia en el discurso y tiene equipo de trabajo de calidad y con la virtud escasa en estos tiempos: son voluntarios. Punto débil puede ser el partido del aval porque lo confesional nunca es bueno en política, pero el equilibrio político se lo dan sectores liberales rebeldes y los sectores de la izquierda que resaltan su causa.

Arley, tiene al partido verde, factor importante de no ser por la forma apresuradamente maliciosa como recibió el aval, ya que se dice, hubo engaños y tramoyas desde la Gobernación, como el más fácil a vencer, es un distractor empleado por la todopoderosa maquinaria oficial, para dividir.

Los verdes no logran coherencia monolítica como partido; siguen la dicotomía de partido ambiguo, un pie en el Carmelismo y otro en la izquierda, indefinición que se vuelve oportunismo. Por si fuera poco, a los verdes se les nota vocación de acomodados y por eso prefirieron el bolígrafo sin consideración a las altas posibilidades de Juan Diego.

Para la Alcaldía de Villavicencio desecharon las propuestas de unidad “antisistema” de las fuerzas alternativas, porque en el ala carmelista prevalece el disfrute del empleo, por eso apoyaron a Marcela y Alan; de esa cómoda burocracia quieren seguir viviendo, sin reparar en la corrupción allí instalada. Ante tanta contradicción parece indiscutible la superioridad de Juan Diego y la viabilidad de que con él se enfrente a Juan sin miedo. Es mejor alternativa.