Víctor Rivera
 

El pasado jueves 12 de septiembre de 2019, logramos con la unión de Llano7días, Noticias Ya y La Voz de los Centauros, afiliada a Caracol, desarrollar el debate con 9 de los 10 candidatos a la Alcaldía de Villavicencio que se mantienen en contienda, con el único propósito de llevar suficiente información a la mayor cantidad de residentes en Villavicencio para entre todos elegir al mejor alcalde de nuestra ciudad.

Se preguntó lo que dice la gente, también sobre sus propuestas, sobre la grave situación del servicio de acueducto de la ciudad, las concesiones de alumbrado público, zonas azules, tránsito y recaudo de impuestos, la movilidad, la seguridad, el empleo, en fin, todos temas por resolver. Todos los candidatos tienen propuestas para todo, pero somos cada uno de nosotros los encargados de seleccionar el más capaz para resolver nuestras dificultades y traer prosperidad a la mayoría de la población de la capital metense y no a unos pocos. Se comenta en la calle y en las reuniones sociales sobre todas las prácticas para cautivar al elector, con prebendas y promesas que nunca se cumplirán. En cada uno de nosotros esta la responsabilidad de utilizar el tesoro más grande que tenemos para cambiar lo que está mal, y ese es el voto. Los pueblos se merecen los gobernantes que eligen, El 27 de octubre, en casi un mes, estaremos ejerciendo ese derecho que tenemos todos los ciudadanos colombianos.

Debo resaltar la invitación que hicieron empresarios, comerciantes, artistas y estudiantes al ingeniero Rodolfo Hernández, alcalde de Bucaramanga y al Dr. Gilberto Tobón, escritor, filósofo y catedrático, quienes participaron en un conversatorio denominado “La Segunda Independencia”, en el cual se habló de lo que no se habla en las campañas políticas: de dónde salen los recursos para los grandes gastos que asumen los candidatos, también se mencionó el tema de las prácticas corruptas de funcionarios públicos y de contratistas del sector privado, y se hizo alusión a la participación de las mafias en la política. El auditorio para 1.200 personas se llenó, hubo gente de pie y quedó en el ambiente la sensación de que sí es posible cambiar las cosas como ha ocurrido en Bucaramanga y otras regiones del país.