Redacción
Llano 7 días

Por falta de conexiones de servicios públicos, el proyecto está suspendido.

El proceso de reubicación de los restaurantes de ‘Caldo Parado’ está suspendido porque se necesita un nuevo transformador de energía para conectar a los establecimientos que se van a trasladar. Por esa razón, el lunes de la semana pasada se firmó una prórroga de la suspensión del contrato 1812 de 2018.

Ese contrato, que tiene un costo de casi 350 millones de pesos, contempla la adquisición, instalación y adecuación de cinco contenedores en la plaza de San Marcos, a donde deberían trasladarse 20 restaurantes que actualmente funcionan en el barrio Porvenir. De acuerdo con el secretario de Control Físico, Giovanny Marín, la Emsa informó que el transformador que funciona en ese sector está al máximo de su capacidad. Ahora, se está a la espera de un informe técnico de la Emsa sobre los requisitos del nuevo transformador.

Aunque en los papeles la ejecución del proyecto está suspendida, en San Marcos se percibe el ruido y el movimiento de trabajadores. Dentro de los contenedores deben ir las cocinas.

Ese informe se va a trasladar a la oficina de contratación para solicitar recursos que permitan instalar el nuevo transformador. Según Marín, en este momento se registra un avance de obra cercano al 80 por ciento y lo que falta para adecuar los contenedores son «obras menores».

Varios retrasos El plazo inicial para la ejecución del contrato era de dos meses, por lo que el contratista Consorcio Villavicencio 2018, representado legalmente por Gildardo Alfonso Melo, tenía la tarea de entregar los contenedores listos el 31 de diciembre del año pasado, según consta en el acta de inicio.

349 millones de pesos es el costo del contrato 1812 de 2018.

Pero el 21 de noviembre, el contratista argumentó que estaba demorado el traslado de los contenedores desde el puerto de Buenaventura, lo que originó la primera suspensión, que iba hasta el 1 de febrero. En febrero, el contratista solicitó una prórroga de esa suspensión porque la demanda de contenedores de 40 pies (más de 12 metros) era escasa y las compras debían hacerse con tres meses de antelación.

Además, se cruzaron las vacaciones de los empleados de la empresa, de acuerdo con el texto que el contratista le envió a la Secretaría de Control Físico de la Alcaldía. Y en marzo se volvió a extender la suspensión del contrato para dar tiempo a que la Emsa legalizara el servicio de energía eléctrica y a que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio (EAAV) para reajustar la red hidrosanitaria.

31 de diciembre era el plazo inicial para la ejecución del contrato. Se entregaría en julio.

En abril, se firmó otra acta de suspensión debido a la necesidad del nuevo transformador. Adicionalmente, en esta nueva acta se dio a conocer que se debían hacer los estudios de descole de alcantarillado para poder realizar la instalación de filtros y trampas de grasas, ya que los establecimientos eran locales en los que se prepara comida.

En esta acta, el contratista dice que el tema de los servicios públicos no está en el contrato, de manera que se acordó con la Alcaldía un plazo inicial de 30 días para hacer la gestión con las empresas de servicios. Con el mismo argumento, en mayo se firmó la primera prórroga de la nueva suspensión y la semana pasada se firmó la segunda prórroga.

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