Llaneros, sin gol no hay paraíso

Llaneros, sin gol no hay paraíso

Por: Jaime Caballero

Llaneros perdió contra fortaleza de local 1 por cero y resignó muchas de sus posibilidades de lograr el ascenso.

El partido estuvo muy disputado donde Llaneros puso condiciones desde el primer momento,  con un primer tiempo de ataque permanente y  muchas posibilidades de llegar al gol, pero sin la efectividad necesaria.

Carlos Rivas marcó la diferencia del equipo que ya había perdido en Bogotá llegando por la derecha, por el centro y por la izquierda y empezando a complicar al Fortaleza con sus desbordes y sus diagonales.

Por su parte, Brayan Urueña siguió siendo el eje de Llaneros, pero cuando la pelota llegaba al área del equipo bogotano nunca llegó a la malla.

Sin goles no se gana en el Fútbol.

Se crearon más de siete oportunidades de gol en los pies de Urueña, Rivas y del mismo Bonilla y cuando todo se estaba complicando Mateo García se sumó al ataque y tuvo varias posibilidades. Dos jugadas en el primer tiempo dejaron alguna duda. Un agarrón contra  Edward Cuernú en el área y una falta que el arbitro no vio o no la consideró.

El tiempo avanzaba y Llaneros no encontraba el camino, aunque su volumen de fútbol era mucho más nunca se consiguió marcar esa diferencia.

Era claro que Fortaleza venía por el empate. Se replegó y decidió jugar al contragolpe, lo que al final le dio los frutos esperados.

Para el segundo tiempo, la película fue la misma: Llaneros atacando tres, cuatro y cinco delanteros, juagando con un doble nueve por la entrada de Amaya, pero poco a poco se fue diluyendo y a pesar de que era una herradura le faltó profundidad y el libreto terminó siendo el mismo de Bogotá.

Fortaleza armó su doble cerrojo a la uruguaya, cinco en el fondo y cuatro en la mitad y un solo delantero y se dedicó a defender el punto, pero al final del partido y en el minuto 43 de la segunda parte, Fernando Navarro se encontró una pelota por la derecha, metió un centro a ras de piso y Camilo Pérez la metió sin intención para que Fortaleza cumpliera con la tarea: ganar el partido que lo pone muy cerca de la A.

Llaneros lo hizo todo, hasta la última gota de sudor, pero en el fútbol no basta eso: sin goles no hay paraíso.

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