Redacción 
Llano 7 días 

Un filme esperado por niños y adultos, sobre todo para quienes en 1994 disfrutaron de la primera versión de esta impresionante historia. Ahora, con animación hiperrealista, se puede ver la historia de Simba.

Este remake del El rey león ha sido discutido desde que se anunció. Si es o no necesario, si los animales de animación hiperrealista tendrían o no emoción, si queremos o no ver una réplica exacta de la original… Se alzaron todos los argumentos posibles en su contra, frente a algunas pocas voces que instaban a darle una oportunidad y a apreciar la genialidad de su apariencia visual. Las primeras reacciones de la crítica internacional destacan el espectáculo visual del filme y, en general, parecen muy positivas.

En efecto, es increíble lo que se ha conseguido en animación. Hace unas semanas nos fascinaba el nivel de detalle y cuidado en la última entrega de Toy Story 4, pero palidecen en comparación con El rey león. La animación hiperrealista cumple su objetivo: parece que estamos viendo un documental de National Geographic, ¿pero es eso bueno? El reto que asume esta película es admirable, pero no necesariamente lo que uno busca en una película para niños. Es indudable que las familias van a llenar todas las salas. Los más pequeños seguramente disfruten con Timón y Pumba, pero a todos los que ya conocieran la historia les va a saber a poco.

Y es que esta adaptación es una réplica exacta de la cinta de dibujos animados convertida a la animación hiperrealista. Ningún giro que diera un poco de vida al remake, ningún cambio que causa sorpresa. Absolutamente nada.

Los únicos con un poco de libertad creativa fueron Seth Rogen (Pumba) y Billy Eichner (Timón), a los que dejaron improvisar muchos de sus diálogos. Gracias a este detalle podemos disfrutar de algunos momentos nuevos de Timón y Pumba, pero desde luego no compensan por el resto de la película.

Hay una razón por la que el musical tiene tanto éxito: como mínimo, ofrece algo distinto. Uno de los mayores temores con respecto a El rey león era que los animales no fueran tan expresivos, y no andaban desencaminados. La cinta pierde toda la magia de la original al verse despojada de la emoción que provee una animación más libre.

No solo en los rasgos de los personajes: a Zazú le falta color y Scar ya no parece inherentemente malo gracias al dibujo. Tampoco es posible distinguir a las leonas y apenas a las hienas. Muchos han resaltado que el panorama visual es casi prodigioso, y lo es, pero solo si te obligas a recordar constantemente que estás viendo una obra maestra de la animación.

En realidad, a los cinco minutos de que haya empezado la película se te olvida maravillarte y solo estás a la espera de que suceda algo interesante que —spoiler— nunca llega. Este filme es un golpe en la frente para todos los que defienden que las nuevas versiones de las películas Disney deberían mantenerse 100% fieles a la original. Es importante que conserven su esencia, sí, pero, como ya demostró Aladdín, necesitamos ver algo nuevo

Lo último