REDACCIÓN SIE7EDIAS
 

Aunque existen políticas públicas para la protección de los animales, estas no son aplicadas de forma estricta en las ciudades

A diario, cientos de perros y gatos abandonados deambulan por las calles de Villavicencio buscando entre la basura algo que comer. En sus ojos se ve reflejada la tristeza y la soledad que deben soportar en medio del hambre. Asustados y confundidos, tratan de encontrar algún tipo de ayuda entre los humanos, pero muchos se enferman e incluso mueren en medio del bosque hecho de cemento.

En Colombia existe la Ley 1774, la cual establece que los animales son seres sintientes y no objetos, y por lo tanto deben recibir una especial protección contra el sufrimiento y el dolor, sobre todo si es causado directa o indirectamente por los humanos. Es por eso que en esta reglamentación se especifícan que las conductas que impliquen maltrato animal pueden ser castigadas y el ciudadano entraría a un proceso sancionatorio y judicial.

Los animalistas de Villavicencio, como Arley Arteaga, han denunciado desde años pasados que son diversas las problemáticas que a traviesan los animales callejeros. Muchos son golpeados por personas sin escrúpulos y se ven obligados a vagar con su cuerpo herido. Otros se enferman y afectan la tranquilidad de los barrios por donde circulan. “Hemos recogido perritos con heridas “engusanadas”, que huelen bastante feo y esto hace que la gente en vez de ayudarlo, muestre rechazo y esto empeora la situación”, señaló el villavicense.
Por otra parte, Arteaga indica que los perros sufren de la enfermedad del tumor venéreo transmisible (TVT), y esta se transmite fácilmente incluso por la saliva; siendo la quimioterapia la única manera de ayudarlos.

También están expuestos a los enfrentamientos contra otros animales callejeros o de ser arrollados por carro o una moto, lo cual podría provocar también un accidente perjudicando así vidas humanas.

Además de esto, existen historias escabrosas que parecen sacadas de una película de horror, como es el caso que se dio a conocer en el barrio Guatiquía, donde un hombre mayor abusaba sexualmente de una perrita. El animal presentaba señales de ahorcamiento. La canina fue llevada a la clínica ‘Animalitos’, a través del contrato de Zoonosis pero falleció al llegar al centro veterinario. El sospechoso fue detenido pero quedó en libertad, ya que las autoridades alegaron que no fue encontrado en flagrancia cometiendo el delito. Actualmente se encuentra libre y trabaja como vendedor de la zona.

Los animalistas señalan que las autoridades continúan crudas con este tema, ya que las normas no las aplican de manera estricta. Hasta el momento la Junta de Protección Ambiental de Villavicencio, a través del acuerdo 250 de 2014, ha logrado regular y controlar las cabalgatas pero el objetivo no es simplemente eliminar una costumbre regional, sino erradicar el maltrato animal en todas sus formas. Este año por ejemplo se declaró que no habría cabalgata de inauguración para el Mundial del Coleo en Villavicencio, una noticia que resultó positiva para diversos sectores de la ciudad pero para otros significó un atentado contra la tradición cultural.

Ante la negligencia que se observa por parte de las entidades, los animalistas proponen que las autoridades refuercen las medidas de protección animal. “Ya existe la Ley 1774 pero necesitamos que sea más estricta, que sea haga más pedagogía en escuelas y colegios, pero también que las multas se hagan efectivas, porque necesitamos que en realidad la gente se lo tome en serio”, subrayó Arteaga, quien también agregó que la Alcaldía debería tener planes organizados en temas de razas potencialmente peligrosas para así brindar apoyo con hogares de paso. “De nada sirve rescatar un animal abandonado si hay más personas abandonando a sus mascotas. De nada sirve denunciar a un maltratador si hay muchos más sueltos”, finalizó Arley.