Germán Vargas Morales
 

En días pasados, visité a Hugo Villegas Gómez, gobernador del Meta a finales de la década del 70, y quien con mucha visión futurista ejecutó la Avenida del Llano y concibió un gran plan de desarrollo departamental. Este último incluía una hidroeléctrica en el río Guayuriba, que también serviría para riego y para el futuro acueducto de Villavicencio.

Sobre este punto centramos nuestra charla. Coincidimos y con gran dolor, en el análisis sobre las causas que han llevado, después de 40 años, y tanta riqueza que ha inundado la región, a la situación tan deprimente y seria de sufrimiento, sobre todo de la gente humilde de la Capital del Llano, por la falta del agua. Cuántos alcaldes han pasado desde entonces, y cuántos vendrán sin esperanza para este pueblo con sed, pues cada día, la corrupción y dilapidación de los recursos públicos, en crecimiento exponencial, junto a la incapacidad de pensar en megaproyectos con ayuda financiera multilateral, no permiten inferir cosa distinta.

Es el tema, que debería convertirse en centro de debate y propuestas de los candidatos a la Alcaldía. Los votos de la ciudad, deberían volcarse sobre aquel que planteara de manera seria este gravísimo problema y su solución. Y es que además se están violando derechos consagrados en la Carta, como el acceso a los servicios públicos y al saneamiento ambiental. Y ¿dónde están las “ias”, para investigar y dar respuesta a tantos abusos del erario, como el tan publicitado millonario abandono de tuberías denunciado hace más de 5 años?