Redacción
Llano 7 días

Los debates se han abierto en diferentes ocasiones, dando cuenta del daño que puede causar esta situación, en igual o mayor medida, que con otras adicciones.

Aunque parezca inofensiva y la encontremos en la mayoría de productos que consumimos cotidianamente, el azúcar puede convertirse en un problema de salud pública que puede comprometer su bienestar e incluso su propia vida.

De igual manera que con otras adicciones, lo ideal sería que con la información suficiente, las personas pudieran hacer un consumo razonable sin exponer su salud a los daños que estas sustancias pueden traer consigo. La obesidad y la diabetes son algunos de los resultados más comunes de la adicción al azúcar.

El acompañamiento y la supervisión de los padres, debe garantizar a los niños una alimentación balanceada.

Según el portal web www.alimente.elconfidencial.com la Organización Mundial de la Salud lo tiene claro, el azúcar es el nuevo tabaco, pues se encuentra detrás de una tendencia adictiva que parece no vislumbrar la luz al final del túnel. El portal asegura que la OMS establece los 25 gramos como la cantidad diaria que se recomienda, sin embargo en España se consumen alrededor de 70 y en Estados Unidos (donde la situación es más crítica), se consume un total de 126 gramos diarios.

Por cuenta de la cantidad de productos en los que aparece el azúcar, se ha normalizado su consumo y la adicción incluso se ha vuelto casi imperceptible, escondida atrás de la falta de conocimiento respecto a este tema. La adicción al azúcar es completamente identificable, como cualquier otra, si se presentan cambios de ánimo e irritabilidad, nerviosismo al no consumirlo, así como bajonazos de energía y debilidad. “Cuando se consume azúcar, la glucosa es absorbida por la sangre y nos sentimos animados.

25 gramos es la cantidad que debe consumir el ser humano.

Es un estímulo veloz. Sin embargo, a este impulso energético le sigue una depresión, cuando el fondo se desprende del nivel de glucosa sanguínea. Estamos inquietos, cansados; necesitamos hacer un esfuerzo para movernos o incluso pensar”, explican desde la Escuela Online de Medicina Integral. Según lo anterior, sumado al consumo excesivo, esto puede desencadenar en la aparición de enfermedades como obesidad, diabetes mellitus, hipertensión, deterioro de las cavidades dentales, esteatosis hepática o hígado graso, o la insuficiencia renal crónica, entre otras. Según el portal web hay formas de tomar el control de esta situación.

“Si lo que queremos es reducir nuestro consumo de esos productos procesados, es de vital importancia ir reduciendo nuestras visitas al supermercado. Allí será más fácil escoger productos insanos. Hacer la compra en el mercado es la mejor manera de contribuir a nuestra salud”, explica Sara Jiménez, especialista en Alimentación Personalizada y Educación Nutricional, en su blog personal. En cambio, si la visita al supermercado es ineludible, nuestra mejor arma es leer bien las etiquetas de los productos.

“El dulce es agradable para el paladar humano, y una manera de paliar situaciones de estrés o desánimo, por el placer que genera». Nuria Guillén, dietista-nutricionista.

Y es que aunque muchos presuman de tener cero azúcares, esta afirmación puede estar relacionada únicamente con los azúcares añadidos. Por eso debemos comprobar también la cantidad de azúcar que incluye en su composición original. Algunos expertos recomiendan sustituir este compuesto por otros alimentos en el momento en el que aparezca la temida ansiedad. Los vegetales verdes, la stevia, las grasas saludables y las proteínas son los mejores aliados, pues disminuyen el nivel de glucemia.

300 millones de afectados podría llegar a tener la diabetes tipo 2 para el año 2025.

Sin olvidar los productos frescos e integrales, que deben liderar la dieta diaria. Un error que muchas personas suelen cometer es reemplazar el azúcar por otros edulcorantes. Sin embargo, “este tipo de productos cambia la forma en que el cuerpo metaboliza el azúcar, es decir, se crea una confusión entre el intestino y el cerebro y se ingieren más calorías de las normales. Además, no acabas con la adicción al continuar percibiendo el sabor dulce”, alertan desde el portal médico Salud180 en relación con un estudio publicado por la revista ‘Diabetes Care’.

126 gramos de azúcar se consumen en EEUU, donde la situación de obesidad es preocupante según la OMS.

Tampoco debemos confiar en los productos sin grasa o bajos en grasa, ya que la ausencia de esta sustancia nada tiene que ver con el azúcar. Y no solo eso, los carbohidratos se convierten en azúcares cuando se metabolizan. Recordad, leed siempre las etiquetas. El método de c o c c i ó n también es fundamental. De hecho, cuanto menos cocción tenga, mucho mejor. ¿El motivo? Su digestión será mucho más lenta, al igual que su llegada al torrente sanguíneo, evitando una subida abrupta de insulina.

Un truco muy accesible y efectivo es mascar chicles sin azúcar. Al menos es lo que defienden desde la Pennington Biomedical Research Center y la Universidad Louisiana State de Baton Rouge, cuyo estudio asegura que esta práctica reduce los antojos de alimentos dulces.

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