Cañón del Güéjar, un lugar para visitar

Cañón del Güéjar, un lugar para visitar

El Cañón del río Güéjar es uno de los atractivos turísticos más importantes que tiene actualmente el Meta. Está ubicado entre los municipios de Mesetas y San Juan de Arama, a 119 kilómetros de Villavicencio.

Es un escenario turístico que se extiende entre las montañas, y también es conocido por ser la puerta de entrada a La Sierra de La Macarena, un lugar con una riqueza natural insustituible que lo hace un paraíso especial y fabuloso en esta zona del país.

El Cañón del río Güéjar se caracteriza por su diversidad imponente y refrescante, que permaneció oculta mucho tiempo por los trasegares de la guerra.

Hoy en día sorprende a los turistas con las aguas que surgen al interior de un cerro llamado el Indio Acostado, que, según los pobladores, es quien cuida esta maravilla y a sus campesinos. Para llegar al Cañón del Güéjar existen dos alternativas.

La primera, es viajar por tierra desde Bogotá hasta Villavicencio o directamente hasta el municipio de Mesetas. La segunda, es buscar un vuelo a Villavicencio. Durante el trayecto a este sitio, se atraviesan municipios como Acacías, San Martín y Granada, en los que es muy común observar los diferentes frutos que abundan en la región, o la popular ‘mamona’ (carne de ternera asada), plato tradicional que no puede pasar desapercibido al visitar los Llanos Orientales.

Una de las actividades más populares para realizar el Cañón del Güéjar es el rafting, ya que este sitio cubre unos 17 kilómetros y durante las cinco horas del recorrido se puede observar uno de los paisajes más hermosos de Colombia.

El rafting por el Cañón del Güéjar es de categoría tres, donde el nivel más alto es cinco, y aunque por trayectos el río se hace más estrecho o extenso, sus rápidos son emocionantes y por lo general son muy tranquilos, aptos para principiantes y niños mayores de 10 años, comentó Sebastián Jiménez, empresario metense que vivió esta experiencia.

Durante el trayecto, que tiene una duración de casi cinco horas, se pueden observar varias cascadas, y animales como los monos tití, nutrias, perezosos, loros y las paredes rocosas antiguas con más de 20 metros de altura, procedentes del escudo Guayanés, con similitud a la parte delantera de un buque.

La mejor época para explorar esta experiencia, varía de la aventura que quiera la persona, ya que los meses de verano son de enero a marzo y durante esos días secos se vería un río más bajito, rápidos más emocionantes y un camino más suave que permitirá apreciar todo el paisaje y tomar mejores fotografías. Sin embargo, el resto del año es de lluvias, las corrientes son más rápidas y se encontrará más cascadas, cañones y toboganes naturales.

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