La magnitud verdadera de la pandemia

La magnitud verdadera de la pandemia

Todo parece indicar que por centrarse en el efecto de mortalidad del COVID-19, se ha relegado la importancia de los posibles implicaciones a largo plazo que este pueda dejar en quien se convierta en un paciente positivo.

Los sistemas de vigilancia epidemio-lógica que siguen la pandemia de CO-VID-19 en el mundo han relegado de manera preocupante los impactos sobre la salud en general que ha dejado el nuevo coronavirus y las implicaciones que a largo plazo podría tener esta infección, por centrarse solo en los reportes de muertes.

esta semana por la revista The Lancet, en el que Nisreen Alwan, investigador principal del artículo, asegura que subestimar el número de casos, como ocurre en todo el mundo, determina un control inadecuado de esta emergencia y proyecta cuestionables faltas de soporte para quienes no se recuperan rápidamente de las afecciones respiratorias que deja el virus.

Según Alwan, es urgente acordar universalmente definiciones de casos para hacer seguimientos concretos no solo a la infección, sino a los procesos de recuperación. El autor llama la atención sobre el que a muchos afectados por COVID-19 en el planeta se les dejan de hacer pruebas específicas para detectar el virus porque estas no están disponibles, son inaccesibles o porque muchos enfermos deben enfrentar la pandemia en contextos de bajos recursos.

Y agrega que cuando las personas experimentan algunos síntomas no procuran que se les realice un diagnóstico específico debido a preocupaciones sobre los ingresos, las responsabilidades de cuidado individual y general o por todas las implicaciones derivadas del estigma en que se ha convertido tener un diagnóstico positivo en la prueba del Sars-CoV-2 y estar obligada aislarse en un entorno donde las condiciones no lo permiten.

Y es igualmente importante resaltar, según el artículo de The Lancet, que muchas personas quedan tranquilas después de dar negativo en una prueba, dejando de lado que muchas de ellas se las realizaron demasiado pronto o demasiado tarde en el curso de la infección, con las implicaciones que esto tiene para los entornos susceptibles.

En ese sentido, el artículo insiste en la necesidad de redefinir los grupos a los cuales se les realizan pruebas que además de procurar que sean la mayor cantidad, también incluyan a personas que hayan obtenido resultados negativos o que cumplan los criterios clínicos para COVID-19 así no tengan la confirmación con una prueba.

Alwan retoma la guía de vigilancia epidemiológica más reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que solicita a los países que notifiquen los casos sospechosos con el mismo rigor que registran los confirmados.

En ese sentido, el investigador insiste en que la definición de caso probable de COVID-19 incluya a quienes cum-plan con los criterios clínicos y que, también, hayan sido contactos de casos probables o confirmados, además de todas las personas en las que las radiografías de tórax tengan lesiones compatibles con las que deja el virus en formas graves.

Lo anterior en razón de que a pesar de las consideraciones de la OMS y los CDC de EE. UU. de que se incluyeran estos pacientes dentro de los procesos de vigilancia, en muchos lugares simplemente no se ha cumplido.

Con el agravante de que los contactos no pueden depender de la interacción con los sistemas de salud porque esto deja por fuera una proporción muy elevada desinfecciones que no se contabilizan, pero que están en las comunidades circulando sin vigilancia.

Fuente: ElTiempo

Contenido Relacionado