Camilo Zuluaga Vargas
Periodista

Ricardo Parra, logró una nueva oportunidad tras el balompié, ahora se la brinda a jóvenes vulnerables.

Ricardo Parra es un ibaguereño de 32 años de edad, que llegó a Villavicencio por vueltas que da la vida, hoy tiene una ONG llamada Fundación Deportiva Atlético Chapecoense, donde ayuda a más de 100 niños, niñas y adolescentes de sectores vulnerables de la capital del Meta.

 La infancia de Ricardo no fue detrás de un balón como todos creerían, sus padres eran consumidores de drogas y se dedicaban al hurto, él iba por los mismos pasos: pandillas, drogas, robos. A los 12 años vivía en un árbol como Tom Sawyer, (novela costumbrista del autor estadounidense Mark Twain).

 Gracias a una señora llamada Esperanza Gómez de Patiño que lo acogió en su hogar pudo estudiar y jugar fútbol. Logró llegar al balompié profesional venezolano, pero un accidente automovilístico terminó con su carrera.

Ahora tiene una empresa de muebles de oficina con la cual ayuda a sostener su fundación ‘Chapecoense’ en honor a los jugadores del club brasilero que perdieron la vida en el trágico accidente en el mes de noviembre del 2016 cerca a Medellín. “Una vez estuve en el barrio Calamar jugando fútbol y me di cuenta que habían muchos niños sin zapatos, sin oportunidades, aspectos de la vida que yo conozco, de una vida dura”.

 Esa visita fue hace dos años y desde ahí inició el proyecto que ya va caminando. Son niños, niñas y de los sectores más difíciles de Villavicencio, Barrios como Calamar, Topacio, Las Malvinas, Villa Suarez, entre otros. “El fútbol me dio a mí la oportunidad de enderezar mi vida y con esto quiero ayudar a estos pelados, el deporte, el fútbol puede cambiar sus expectativas de vida”, señala Ricardo.

 Este proyecto no ha sido fácil, falta mucho apoyo en estos sectores tanto del Estado como de las empresas privadas, señala Parra y agrega que “en las campañas políticas todos vienen y prometen pero nunca cumplen.

 Estos muchachos con el deporte hacen una correcta utilización de tiempo libre, sueñan con jugar profesionalmente, pero no tienen a veces ni para almorzar, mucho menos para unos guayos”. Resaltó Parra. Ahora Ricardo Parra busca hacer parte de la Liga de Fútbol para sacar a competir a estos muchachos en distintos torneos, pero no han encontrado el apoyo necesario. Los muchachos van a participar en unos encuentros amistosos en la ciudad de Ibagué y debido a esto están realizando una rifa.

 “Muchos de ellos no han salido de Villavicencio y esta es una gran oportunidad para mostrar el talento de los jóvenes e inspirarlos a que el fútbol les puede cambiar la vida, como paso conmigo”. puntualizó Ricardo.

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