Manolo Torres
Periodista

Los aguaceros han provocado pérdidas en los comerciantes, quienes se ven afectados por la falta de planes de prevención.

Aunque pareciese que son dos temas totalmente ajenos, el impacto de la oleada invernal también tiene repercusiones en el sector comercial de la ciudad de Villavicencio. Los comerciantes se quejan de la falta de planeación de la Alcaldía municipal para prevenir y atender la gran cantidad de emergencias que se presentan año tras año a causa de las lluvias y crecientes súbitas.

La verdad aquí se inunda las calles pero nunca he visto a la gente de la Alcaldía. Y las inundaciones son latentes a toda hora, tenemos que estar preparados para correr. Gloria Rodríguez, comerciante.

Ante esta situación, el equipo de Llano7días recorrió la zona céntrica de la capital del Meta para conocer la perspectiva que tienen muchos comerciantes y la situación que viven a diario durante la fuerte temporada invernal que atraviesa el departamento, sobre todo en estos momentos, en donde la Orinoquía sigue siendo una de las zonas en riesgo registradas por el Ideam.

«Pues la lluvia hace que las presonas no salgan de sus casas, y eso hace que no haya comercio. Mejoren los alcantarillados para que haya una solución a los inundamientos». Juan Carlos Aponte, droguista.

Para comerciantes como Gloria Miriam Rodríguez, quien trabaja a diario en una caseta de ventas del Parque de Los Estudiantes, la lluvia es un factor ambiental que afecta directamente al comercio. “Acá no tenemos un techo grande donde la gente se ubique, entonces sí nos perjudica porque nadie se para en un aguacero a tomarse un tinto”, indica. Aun así, la mujer señala que “nadie está listo para recibir un fuerte aguacero y lo único que nos queda es tener fe de no irnos a inundar. Tenemos que estar preparados es para correr”, manifestó la villavicense.

«Aquí las ventas se han bajado mucho por las lluvias, porque para vender un helado tiene que estar haciendo un buen clima, y con estos días así fríos casi no sale la gente por acá». Aura Mora Duque, vendedora de helados.

Por otra parte, la falta estrategias de prevención también hace que la ciudad colpase cada vez que llueve. Para Juan Carlos Aponte, administrador de droguería, la ciudad en general no está preparada para la época invernal. “De pronto ese es el inconveniente, que las calles se inundan y como no hay buena movilidad también se dificultan las cosas”, aseguró el farmacéutico, quien resalta que así la gente necesite un medicamento no sale por la intensidad de los aguaceros.

«Si no se preocupan por los niños que fuman bazuco desde los siete años o por los ríos que se desbordan en invierno, mucho menos se van a preocupar por nuestras ventas». Carlos Silva, comerciante.

Carlos Silva, residente de la comuna dos y comerciante de la zona centro, también está de acuerdo en que el gobierno municipal no está preparado para controlar las emergencias ambientales. Para el villavicense si hubieran planes de contingencia no tendrían que estar corriendo a toda hora con la Defensa Civil para llevarles colchones y alimentos a estas familias vulneradas. “Las famosas ayudas son talleres de capacitación pero no hay una solución real. No dicen vamos a hacer unos gaviones en El Dique o vamos a colocar un muro o vamos a canalizar el río”, manifestó Silva.

Pueden tener muchos planes contra emergencias pero si no los ejercen nunca va a funcionar, nunca dan una solución como tal. Arreglan una cosita y ya». Jonathan Bravo, florista.

El ciudadano indica que estas falencias en la planeación y la llegada del invierno termina por hacer mella también en los comerciantes, ya que muchos dependen de la compra callejera y si las calles están inundadas nadie sale ni a revisar la ventana. El gremio de floristas también ha sufrido las consecuencias invernales. Jonathan Bravo, vendedor del Barzal Bajo, narra que la semana pasada tuvieron que esperar horas para poder confirmar el envío de un lote de flores. El retraso se dio por un derrumbe en la vía Bogotá – Villavicencio.

Cuando llueve la gente casi no sale, entonces toca darle más duro al trabajo. Y no creo que estemos preparados porque llueve un poquito duro y ya la ciudad está sin agua. Wilmer Sanabria, vendedor ambulante.

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