Henry Ramírez Soler 
 

Respetados Señores:

A Iván Duque
A Iván Márquez

Ustedes dos tienen un discurso de paz, pero ambos desde polos opuestos, son expresión de las contradicciones, no solamente porque se ubican en extremos ideológicos diferentes sino porque usan un lenguaje que a muchos nos cuesta aceptar, y es el lenguaje del uso de las armas o la represión. Ustedes representan un cierto grupo de la población colombiana y eso les significa una responsabilidad histórica diferenciada pero igualmente importante.

Ustedes dos se señalan de mutuos incumplimientos frente a un acuerdo que tiene un carácter constitucional e internacional. Firmado por el Estado Colombiano. Ambos expresan hoy desde puntos de vista opuestos y con justificaciones propias la necesitad de retomar o continuar en las armas para conseguir sus objetivos.

Quienes hemos sufrido la guerra, yo mismo he sido testigo del dolor de la muerte de unos y otros, porque al final de cuentas el día de las exequias de un guerrillero o de un soldado, lloramos con la misma indignación porque son hijos de este Pueblo.

Los Llanos Orientales, nuestras montañas, nuestros valles y nuestras costas, ya han sido escenarios de miles de muertes, asesinatos, desapariciones, desplazamientos, torturas, injusta prisión y demás actos de guerra que unos y otros han desarrollado.

Señor Iván Duque, recuerde que usted es el presidente de todos los colombianos no solamente de su partido; señor Iván Márquez, su ética revolucionaria expresa unos ideales que deben ser expuestos en el escenario político y público. Desde el profundo dolor de haber acompañado de decenas de familias víctimas hoy me dirijo a ustedes para que no continúen esta guerra.