REDACCIÓN SIE7EDIAS
 

El discurso sobre la sangre joven en la política ha conquistado varios escenarios, pero ¿será esto garantía de éxito en el desempeño como funcionarios públicos?

Como primer paso se debe aclarar que más allá de ser joven o no, en la política, en el buen ejercicio de la política, se requiere ser una persona con principios y con un correcto actuar de cara a la toma de decisiones, la ejecución de presupuestos y de devolver a la gente la confianza puesta en su campaña. De eso no se ve siempre en la política colombiana, pero hay que confiar en que en algún momento esto se dará naturalmente en este ámbito.

Ahora sí, en el campo de la historia política reciente colombiana son varios los ejemplos en los que el discurso de “soy el candidato joven”, “la nueva sangre de la política”; han hecho que la gente suponga un cambio a la manera como tradicionalmente se ha venido manejando la política y que no ha generado los mejores resultados para este país.

Si bien es cierto que no se puede descalificar a todos los que han utilizado este discurso, hay ejemplos que vale la pena resaltar, como algunos que ponen en duda la veracidad de estas premisas.

El ejemplo más cercano, conocido y vistoso es el del actual presidente de la República, Iván Duque Márquez, quien a pesar de la canas (naturales o no), se posesionó como el presidente joven, como el cambio en la forma en que se ha venido manejando el país y sí, es joven. Sin embargo, su primer año de gobierno no ha sido el mejor calificado por los conocedores, sigue siendo calificado por medios internacionales como The Economist, como un presidente que actúa según los parámetros de su “patrocinador” (como allí lo nombran) Álvaro Uribe.

Según la revista, Duque sigue sin encontrar su propio camino y actuando bajo las directrices del líder del Centro Democrático. Aunque han sido numerosas las propuestas sobre Tecnología y Economía Naranja, la verdad es que no se han ejecutado de manera eficiente para que tengan una buena repercusión en el país.

Volviendo al tema, ¿será esto cuestión de falta de experiencia? ¿Su juventud podría estar jugándole una mala pasada?, a lo que se quiere llegar es a identificar si realmente su discurso de juventud política sí está respaldado a la hora de que esto se vea reflejado en su gestión, la cual ya lleva un año.

Pasó con Álvaro Uribe en su primer campaña presidencial, así como en el ámbito local se han visto caras conocidas con este mismo discurso, Juan Guillermo Zuluaga cuando se lanzó a la Alcaldía, Felipe Harman y Harold Barreto en la actualidad, quienes siguen prometiendo un relevo generacional.

De asumir esta postura, cada personaje deberá argumentarlo con acciones, como cualquier político; sin embargo, la lucha dura es contra la tradicionalidad y la maquinaria de quienes llevan ejerciendo el poder por muchos años. La responsabilidad sigue cayendo en las manos de los electores, quienes deberán tomarse el tiempo de conocer a los candidatos, jóvenes o no, para saber quién sí podrá cumplirle al pueblo llanero.