Así se arma la plutocracia

Meta “Quo Vadis”?

Recibí cordial llamada de un condiscípulo de la universidad, el goza merecidos éxitos profesionales que le permiten ocupar alto cargo en empresas del grupo Char; yo batallo políticamente desde mis años de egresado en vida de Luis Carlos Galán; tenemos roles diferentes, pero eso sí, gran amistad. Propósito de la llamada, invitarme a formar parte del nuevo proyecto político de Álex Char en su campaña presidencial; fueron muchos los elogios que acompañaron tales súplicas, adornadas además con lo que significaría ocupar posiciones de vanguardia; podría estar en cargos políticos y hasta sería gran soporte para aspiraciones electorales personales.

Que ironías depara la vida, le decía a mi contertulio; desde que salimos de la universidad él se incorporó profesionalmente a la empresa privada, precisamente en ese conglomerado, que tiene almacenes, emisoras, bancos y hasta el equipo Junior de Barranquilla; a mi compañero le fue de marvillas en la empresa privada, es su vocación, pero la mía fue el tráfago duro de las luchas políticas.

Me llama a curiosidad, comprobar como a partir del dinero; desde los negocios, se construyen ese tipo de “holding” al que además le van sumando el poder político como empresa de negocios; primero fueron las tiendas “Olímpica, luego las emisoras, el banco “Serfinsa”, el equipo de futbol, para hacerse por ahí, a gobernaciones en la costa, presidencia del Senado y como valor agregado a la triple AAA, el partido liberal, luego de que los encantos de Alex Char sedujeran a Cesar Gaviria para que este rendido a sus pies lo proclamara candidato presidencial, olvidando de paso a las gentes liberales.

Le anotaba a mi compañero, que Alex Char era de los hombres sin escrúpulos políticos; de su misma zaga hay un exsenador preso por parapolítica mientras que a otro lo mantiene como mediocre parlamentario dentro del liberalismo; no saben en la casa Char de lealtades, por eso relegan como deshecho a Vargas Lleras, el hombre que los introdujo en la política.

No conoce al país, sabe más de futbol que de macroeconomía; la paz le resbala, al igual que la suerte de los pobres; displicente con la desnutrición de los niños de la Guajira, en donde Kiko Gómez y Oneida Pinto, fueron sus fichas. Alex Char, que peligrosa simbiosis: comerciante, banquero, dueño de equipo de futbol, propietario de emisoras, logrando eventualmente la presidencia de la república. El dinero haciéndose al poder político para toda una prole, sería en todo caso la ruina de la democracia y la entronización de una casta oligárquica y plutocrática.

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