Cero y van dos

Yin yang

Aún tengo en la memoria reciente a  César Gaviria cuando con voz en cuello gritaba  varias veces, “Uribe mentiroso” para luego caer de bruces ante la presente administración, y la semana pasada repitió su propensión, sellando con “Fico”, una alianza que no sorprende pero que plantea serios resquebrajamientos  en la colectividad roja (lo del color es un recuerdo), por las circunstancias históricas que atraviesa el país. Definitivamente el otrora glorioso partido abandonó en el momento menos indicado los campos de confrontación ideológica y política para allanar los caminos hacia una verdadera transformación del país, superando los gravísimos problemas que padecemos. No fue así: al igual que el otro partido tradicional,  el Liberalismo se engolosinó con la famosa mermelada y con la tajada burocrática y se olvidó de las luchas populares que hicieron historia  con la conducción memorable de Vicente Azuero y Ezequiel Rojas, Rafael Uribe Uribe, López Pumarejo, Darío Echandía, Jorge E. Gaitán, Otto Morales Benítez, Indalecio Liévano Aguirre, Carlos Lleras Restrepo,  Luis C. Galán y Alfonso López M. el joven, entre muchos, miles de líderes de barrio y de vereda que ofrendaron su vida por la causa liberal y por las grandes reformas que realizadas, podrían haberle procurado a Colombia verdaderos escenarios de paz y progreso. Hoy el  “cesarismo”, apoltronado en los recuerdos de la Constituyente y en medio de los tiempos que le deja la Curaduría de Arte, encabeza una maquinaria  “legal-burocrática” que está al servicio del establecimiento,  lejos, muy lejos del ideario que por allá hacia 1930 enarboló la “Revolución en marcha”, que retomó Gaitán luego de la “pausa” santista y posteriormente   alimentó al MRL y fue savia de   las reformas de Carlos Lleras Restrepo. Y pare de contar, salvo algunas  excepciones, la colectividad es una momia que vive del pasado, de cuya herencia, abusivamente los nuevos dirigentes se aprovechan para negociar sus mezquindades y personalismos, sin visión, sin futuro para las bases populares. Dirán que son otras épocas pero creo que las reivindicaciones sociales que tienen que ver  con el bienestar de las nuevas generaciones se deben atender ahora; el clamor de las regiones, las etnias y las culturas ha de ser escuchado y el trabajo campesino, dignificado; libertad, fraternidad, justicia y equidad, teoría y praxis. Por Miguel A. Venegas.                                        

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