Complemento

Colombia líquida

Los orígenes lejanos de la Gobernanza los encontramos en la tradición griega: “Kyberman” que significaba Dirigir; actualmente, el término podría definirse como la forma en que el gobernante decide entenderse con los conciudadanos en su compromiso de orientar y ejecutar las políticas públicas, de conformidad con las aspiraciones y anhelos de los asociados y de acuerdo a su agenda programática, sin menoscabar la confianza que la voluntad general ha depositado en él porque pondría en peligro la legitimidad de su mandato. Hasta aquí, el significado de Gobernanza puede ser genéricamente aceptado, pero veamos el sentido disímil y contradictorio en el curso de los acontecimientos: En primer lugar, hacia 1985 se derrumba la Unión Soviética y emerge entonces una sociedad civil ávida de expresarse fuera del marco tradicional
del monopartidismo; el ímpetu generado por la Perestroika y el Glasnost conduce a nuevas formas de representación política y por lo tanto, la acción del Estado en las diferentes ex-repúblicas variará sustantivamente; las presiones desde Occidente dieron sus frutos. En segundo lugar, el resurgimiento de la Economía de mercado o Neoliberalismo, que accede al poder para arrinconar al Estado de Bienestar y abrirle las puertas a la iniciativa privada y a las leyes de la oferta y la demanda como reguladoras de las relaciones sociales. Aquí, la Gobernanza se asume como la posibilidad de la “sociedad civil” de copar algunos sectores de la vida económica -los más rentables- y sustraerlos de la acción del Estado mediante la privatización y la desregulación para incrementar la acumulación de capital. Y finalmente, ante las limitaciones de la democracia representativa para atender las demandas ciudadanas y cumplir cabalmente con los derechos constitucionales, especialmente los de tercera generación, y responder a las reivindicaciones de las nuevas ciudadanías de conformidad con el Estado Social y Democrático de Derecho, surge el sentido de la Gobernanza para una sociedad que quiere salir de la encrucijada y superar la crisis. La comprensión de los actuales momentos pasa por aceptar que las calles y plazas del país están siendo ocupadas por la diversidad cultural expresada en una juventud que reclama para sí inclusión, equidad, justicia y particularmente, el derecho a vivir sin las angustias del no futuro; son los escenarios de la participación activa, deliberante y decisoria.

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