Compras de alto riesgo

Resultado de la violencia

El día sin IVA, más que ser un alivio, se convirtió en un dolor de cabeza por las circunstancias en las que se dio y por estas mismas surgieron preguntas y cuestionamientos sobre si era o no viable realizarlo en medio de la pandemia que se vive actualmente, o si realmente las personas están viendo con la seriedad que amerita el posible contagio de coronavirus.

Si bien es cierto que para algunas personas el alivio del no cobro del impuesto del IVA representa una gran ayuda, para otros se convirtió en la excusa para salir de casa y comprar cosas que, a la hora del té, habría que entrar a evaluar si eran realmente necesarias de cara a la incertidumbre que se presenta en cuanto a la fecha de terminación de la emergencia.

Villavicencio nuevamente brilló por la falta de civismo y de comportamiento responsable. La situación presentada en Alkosto no fue más que una muestra de que aún quedan personas que no le creen al coronavirus, personas que, además, no tienen un respeto mínimo por seguir las normas y reglas impuestas para la protección de sí mismos.

El virus está en la ciudad, no hay cómo negarlo, ya que continúan apareciendo casos en la cárcel, en el Ejército, en las diferentes comunas de Villavicencio e incluso se sigue extendiendo al resto del departamento; siguen presentándose muertes y las cifras amenazan cada vez más con aumentar. Conglomeraciones de este tipo solo generan riesgo. Es claro que los gobiernos y los entes de control deberían supervisar el comportamiento y brindar las condiciones necesarias para minimizar el riesgo, pero lo más importante es que no es solo trabajo de estos. La ciudadanía debe tomarse en serio su papel al interior de la sociedad y aportar al cuidado de la misma.

No harán falta los comentarios y responsabilidades en contra de los gobiernos locales si se llegan a aumentar las cifras por cuenta de esta situación, pero hay que ver que más allá de esto, fueron los mismos ciudadanos los que decidieron colapsar los centros comerciales y desobedecer las medidas de aislamiento y distanciamiento.

Tampoco hay que negar la responsabilidad compartida con el gobierno nacional. Esta época no está para generar este tipo de jornadas, es hipócrita querer decirle a la gente que se quede en sus casas y a su vez establecer descuentos y promociones, situaciones que siempre han descontrolado a la población colombiana.

Claro, el comercio formal se vio beneficiado, pero… ¿y el comercio informal? ¿y la salud de los colombianos? ¿y el tiempo que se le ha invertido al aislamiento? ¿y la lógica a la hora de implementar cualquier medida? ¿Quién es más responsable, gobierno o ciudadanos?: Ambos; y si esto se sale de control, todos, absolutamente todos los colombianos, vamos a llevar del bulto.

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