¡Crucifíquelo!

Y terminamos

Pilatos dijo: “¿Qué hago con el rey de los judíos?” ¡Crucifícalo!, ¡crucifícalo!, Jesús en la cruz: “¿padre por qué me has abandonado?”. Ser el presidente de un equipo de fútbol no es nada fácil, solamente se es culpable de las derrotas, de las necesidades, de las malas, pero a la hora de los triunfos los héroes son los jugadores. Como dicen por ahí, esto es fútbol.

Llaneros F.C. pisó fuerte desde su lanzamiento porque se presentó como un equipo grande, se habló de nombres y resultados que todos querían, pero poco a poco quedamos en la emoción y la ilusión de lo que pudo ser un buen torneo y que no fue porque la emoción no va de la mano de la dirección.

Juan Carlos Trujillo es lo que llamamos un buen tipo, un hombre de proyecciones, ilusiones y grandes metas, pero en el fútbol profesional hay que tener una experiencia de vida y eso se adquiere en el camino, en este complicado mundo del fútbol donde nada es gratis y donde las cosas se manejan bajo unos parámetros que uno no se alcanza a imaginar, hace cuatro meses era Pilatos, hoy es Jesús y está crucificado. Pero en este camino al Gólgota, Trujillo y su equipo directivo debieron aprender que el fútbol profesional es otra cosa y que aspirar se puede, pero llegar es bastante complicado, alinear los astros significa tener en la misma línea muchas fechas, muchas personas y sobre todo que el romano (entorno) no te trate a punto de látigo y te permita pararte y poder continuar. Llaneros vive su pasión como cristo rumbo a la cruz y tendrá que resucitar en este caso, en el segundo campeonato.

La estructura está, la organización es profesional y mirar hacia adelante es contratar un técnico con experiencia como Walter Aristizábal, pero eso tiene que sumar gladiadores que estén dispuestos a pelear hasta el último minuto y hasta la última gota. Aristizábal fue claro: “esto es fútbol profesional y aquí solo caben los que sepan jugarlo”.

Para que llegue el domingo de resurrección a Llaneros se deberá replantear la preparación física, hay que subir al Gólgota sin caerse, jugadores que sepan que no es suficiente tocar un balón, gladiadores con coraza que miren a los demás equipos como a los fariseos con desconfianza y buscar anularlos.

No se si en esta historia de sudor y lágrimas haya un Judas, pero si lo hay, hay que sacarlo del entorno y no permitirle que dañe un proyecto que está construido con tanto esfuerzo y tanto cariño.


No se preocupe presidente, si crucificaron a Jesús, ¿por qué no lo crucificarán a usted? Al fin de cuentas el fútbol es ganar o ganar, por eso no se le haga raro que en esta época le griten ¡crucifíquelo! Posdata: Que mal está el arbitraje en Colombia y que conveniente se ha vuelto el VAR para algunos equipos, ¿será que está Judas por ahí?

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