El COVID aflora impresionante desigualdad

Sobre el sueldo de congresistas

Gran parte de los colombianos hemos sentido la necesidad de donar un mercadito, autorizar un descuento de nuestro sueldo, ayudar de tal o cual manera a los más necesitados en esta violenta coyuntura sanitaria y económico social. Ya no solo las frías cifras estadísticas nos demuestran la impresionante desigualdad reinante en el país y el Meta, sino la precepción directa de las necesidades básicas, de la pobreza y de la angustia diaria que azota a tantos hogares y personas para lograr subsistir. Y ojo, estas condiciones lamentables se proyectan hacia arriba, a la clase media que lucha de manera sacrificada para emerger.

Por eso, con gran razón, cuando un noticiero cuenta, que los congresistas recibieron un sueldo de 42 millones de pesos, se le encrespa el cerebro hasta al más tranquilo. De manera similar al difundirse cómo muchos contratistas y funcionarios corruptos se están robando las ayudas humanitarias destinadas a los humildes.

Todos estos factores y desequilibrios que viene desnudando el virus, está contribuyendo con la ayuda del encierro, a reflexionar sobre un cambio profundo. Y no lo vamos a conseguir con reformitas, ni con este Congreso. La vicepresidente Martha Lucía Ramírez dijo algo muy importante, que fue eclipsado por los medios, para criticar una palabra fuera de contexto. Replanteó revisar el modelo económico: “si es ético, justo y socialmente conveniente”.

No dudamos que el sistema capitalista ha demostrado tanto teórica como prácticamente ser el mejor para el crecimiento económico. Pero no se trata sólo de maximizar el PIB, la tarea completa debe terminar con la optimización de la distribución. Y por otro lado las reformas política y de la Justicia inmersas en la corrupción y los privilegios desbordados frente a tanta desigualdad.

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