El juglar

(La) Uribe

Los narradores de historias nos cuentan que hay guerras con estrategias inusitadas y resultados impredecibles que obligan a reacomodamientos casi improvisados por parte de los protagonistas: Cuando el emperador Napoleón invadió Rusia se encontró con la crudeza del invierno que no le permitió avanzar fácilmente y, al contrario, al hallar aldeas y ciudades desocupadas, su regreso fue triste pues tuvo que soportar el hostigamiento de los cosacos al mando del general Kutusov. La Coalición, enemiga del emperador, nunca esperaba semejante regalo.

Fue el comienzo del fin. En la Segunda Guerra Mundial, las tropas alemanas atacaron a la Unión Soviética con la aspiración de tomarse Moscú; los soviéticos esperaron el invierno y pusieron en marcha “la operación Kutusov” derrotando a los nazis y así la URSS tuvo el camino expedito hacia Occidente. Cuando los aliados, que no esperaban el triunfo soviético, se dieron cuenta, aceleraron su marcha hacia Berlín pero ya era tarde: allí ya estaban “los rusos”.

El mundo Occidental sospechaba que el coronavirus era estudiado en un laboratorio chino y según cuentan, se escapó de su confinamiento. Occidente creyó que el virus no iba a salir de China y esperó a que su letalidad acabara con la economía de los asiáticos; los chinos lo soportaron y el covid-19 se volvió pandemia, arrasando con toda la economía capitalista y dejando en evidencia la debilidad del modelo occidental hegemónico.

Pero viene el esguince, la protesta social contra las medidas regresivas del neoliberalismo en estas latitudes fue acallada gracias al “control sanitario” y las están implementando vía decretos ejecutivos, mientras el Congreso declara al carriel antioqueño patrimonio nacional sin decir mucho frente a la presencia del ejército norteamericano en nuestro territorio para apoyar la lucha contra el narcotráfico (¿Venezuela en la mira?) y la ministra del Interior le prohíbe al Parlamento sesionar presencialmente.

Un juglar, en el marco de las teorías de la conspiración, hablaba de la experiencia que estamos viviendo como expresión de una guerra biológica en marcha, y decía que “por allá en Octubre del año pasado, Batman llegó clandestino a Wuhan y alguien lo vio “cateando” pangolines en una plaza de mercado…”  La gente sí se imagina cosas

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