El mundo pos Catar

(La) Uribe

Concluyó el Mundial de Futbol Catar 2022: ganó Argentina la copa, los emires satisfechos, las multinacionales con las manos llenas y los problemas denunciados con antelación por las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y Ambientales ahí, sin respuesta ni solución.

Finalmente, la presión de los interesados en realizar el certamen fue superior a la de quienes una vez más llamaron la atención del mundo sobre la gravedad de todo lo “tapado” en procura del éxito del campeonato. Son muchas las cuestiones que por el bien de Occidente y de la comunidad internacional deben discutirse y aclararse para garantizar con el buen ejemplo, la transparencia en la organización de otros eventos de tal magnitud. Seguramente que aparecerán nuevas aristas que desde otros flancos, alertarán sobre imprecisiones técnicas y reglamentarias que de hecho, están exaltando la suspicacia de los críticos. Por ahora, llaman la atención dos o tres aspectos que derivados de la realización del Mundial es menester apuntalar: la presencia en un escenario tan cerrado, de la diversidad cultural del planeta, da cuenta de la imperiosa formulación de nuevas regulaciones que garanticen la convivencia y la tolerancia entre pueblos, culturas y religiones; no deja de ser interesante que las selecciones estén integradas por nacionales hijos de inmigrantes, en medio del resurgir del supremacismo de extrema derecha, especialmente en Europa; tal vez estemos frente a la necesaria adopción del estado plurinacional también en esas latitudes, y la reconstitución de los organismos multiestatales para dar cabida a esas expresiones de la sociedad.

Vale la pena reflexionar una vez más sobre el talante pragmático de la razón económica que prevaleció sobre las consideraciones éticas en la realización del campeonato, lo cual indujo a la corrupción, al despilfarro y a la espectacularidad artificiosa. Y otra preocupación: históricamente, el comercio como actividad propia de las relaciones de intercambio, ha propiciado la intensificación de los espacios y los tiempos para su realización en territorios específicos, incluyendo la competencia desleal y también las guerras. Hoy, frente a los consumos cada día más sofisticados y de gran valor agregado, ¿será posible avizorar escenarios de paz para el deporte y la cultura, sin la manipulación mediática ni la tentación hegemónica del poder político? Qué pesar por Brasil, bien por Messi.

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