El nuevo macal

Y terminamos

Me dio mucho gusto entrar a las obras del Estadio Macal y encontrar una nueva imagen más de 20 obreros trabajando, máquinas y alta ingeniería y una terrible nostalgia al ver cómo derribaban el viejo edificio de las cabinas de radio, el mal llamado palco, los camerinos y accesos a los cuales fuimos por más de 25 años a transmitir los partidos de nuestro fútbol. En el viejo Macal incluido el que quedaba en el barzal se lucharon muchas batallas y también se hicieron muchos “remiendos” que por ser remiendos nunca se finalizaron y siempre quedaba faltando algo.

Hoy la obra está en un 67% pero para que se complete todo el proyecto se necesita una adición. Hasta el momento está todo el urbanismo, el refuerzo de graderías, la construcción del nuevo edificio VIP que incluirá la tecnología y los estándares exigidos por la Conmebol y la Dimayor para lograr camerinos, cabinas de radio y televisión, sala de prensa, enfermería con atención primaria, palcos de invitados especiales y hasta ascensor porque ese edificio ya no serán 3 escaleras. Las luces que tendrá el estadio son lo último en tecnología para transmisiones de televisión y se podrá regular el gasto de energía de acuerdo al evento que se realice. Eso significa que no vamos a tener más estadio de segunda donde solo se pueda usar de día y donde los partidos tengan que correr con la luz natural.

Convertir los alrededores del estadio como en Medellín lo es el Atanasio Girardot, significa generar circulación, pertenencia, mantenimiento, con locales comerciales y oficinas que le permitan a las Ligas y a los Clubes un punto de encuentro y donde ir al estadio ya no sea tortuoso sino todo un paseo y un disfrute para quienes hacen deporte y quienes acompañan. Queda faltando techar el estadio y agrandar su capacidad para poder decir que hay un estadio para cualquier evento y en estas circunstancias como hubiera sido de bueno tenerlo, pero bueno ya vendrán otros partidos.

Posdata. Cantos de sirena dicen que Colombia por las actuales circunstancias de protestas que son de un grupo muy reducido no debería hacer la Copa América, a esos cantos les quiero recordar que en el gobierno de Belisario Betancourt, 1986, no se hizo el mundial de fútbol en Colombia porque con esos recursos se construirían hospitales, colegios y universidades. Todavía estamos esperando esas obras y lo mejor de todo es que perdimos una gran oportunidad. La selección Colombia es lo ÚNICO que nos une, sería muy triste que volviéramos a perder una buena oportunidad.

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