Emprendimientos

Colombia líquida

En una sociedad tan llena de contrastes como la nuestra, la realidad fluye hacia su propia re-creación sin hacerle mayores exigencias a la imaginación:


Es mediodía, el tráfico lento en extremo debido a obras en la vía, avanzamos casi que por inercia, la aguja del velocímetro literalmente quieta. El cielo despejado deja brillar el sol que se torna inclemente por el calor, la ciudad parece aletargarse y las gentes buscan el consiguiente sombrío para guarecerse. A mi lado derecho, una carreta de reciclaje al mismo paso; con su pesada carga, es empujada por un hombre encorvado, cansado
y sudoroso; su sombrero “aguadeño”, raído y sucio le protege parcialmente una melena canosa y descuidada; de rostro afilado y ajado, lacerado por la intemperie y el inexorable curso de los años, no esconde para nada la incertidumbre que le causa un día más expuesto al infortunio.

Una franela corroída y no muy limpia le cubre su espalda, también agobiada por la carga de los caminos recorridos, a veces sin abrigo y soportando el peso de la desventura que lleva a cuestas. Sus manos encallecidas buscan la mejor postura sobre el manubrio de la carreta, tal vez mitigando el dolor del esfuerzo o ajustándolas a los requerimientos de los rústicos comandos.

Una sudadera cuyos colores debieron ser muy vistosos hace tiempo, hoy se muestra desteñida y convertida en andrajos. Camina con dificultad, calzando en su pie izquierdo un zapato de cuero materialmente inservible y desgastado por el uso y en el derecho, un “tenis” que con seguridad le alivia la posición incómoda del pie deforme como consecuencia -a lo mejor- de una polio temprana. El menaje de la carreta está constituido por cartones, periódicos, revistas semanales, empaques de icopor, envases plásticos, latas de cerveza, costales de ropa desechada, cajas de madera, un pedazo de televisor, alambres, cabuyas y de cara a su conductor, en una pequeña silla improvisada, una niña de dos o tres años, su nieta posiblemente, saborea una naranja recién exprimida por el abuelo. Sobrepaso a mi par en la vía y en la parte frontal de la carreta observo un aviso ostentoso, llamativo y bien diseñado que dice: “Operación Nacional-Servicio a cualquier parte del país” ¡Qué optimismo, señor!

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