Estamos acabando con lo mucho que teníamos.

El Cairo

La naturaleza se encargó de recibirnos con un atado de regalos, de los cuales los seres humanos nos hemos beneficiado, sin entender ni comprender que son recursos, algunos renovables, que no les
hemos dedicado el uso y cuidado necesario y los otros, no renovables, que como bien lo dice, no
volverán a aparecer.

Veamos: los ríos del Llano se están secando porque hemos deforestado sus zonas aledañas y no hemos reforestado.

Hace pocos días, Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible, manifestó: “En cinco años hemos perdido medio millón de hectáreas y no hemos recuperado, una”.

Acá en el Meta, hay sitios de grandes lotes que se están expandiendo entre los ríos Iteviare y
Siare, usándose la misma estrategia que en la Amazonía: van haciendo trochas, campamento y
van cuadriculando el área.


Son decenas y decenas de kilómetros cuadrados que se están parcelando; además, sabemos para qué. Y lo más grave, es que hay modelos regionales y locales que van para un lado, mientras
que las políticas nacionales van para otro.

Lamentablemente el Estado no ha sido capaz de ordenar el territorio y hacer un proceso de catastro, formalización de propiedad y derecho de uso.

Vamos de mal a peor. Desde esta ventana, informamos y coadyuvamos para que la sociedad civil, el estamento militar y el sector gubernamental, se entere y participe en el monitoreo, análisis y discusión del caso. No es para conseguir enemigos.

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