Fin epocal II

(La) Uribe

Por: Miguel Angel Vanegas

Algo más de fondo a las marchas y paros está sucediendo; el espíritu del tiempo nos está indicando la disolución de las identidades políticas tradicionales que ya no contienen las reivindicaciones sociales de las recientes movilizaciones.

El abordaje de la realidad desde las Ciencias Humanas experimenta el advenimiento del “subjetivismo” como paradigma interpretativo, muy en relación con la “resignificación” de las individualidades y las solidaridades, estas a su vez multiplicadas por la diversidad de intereses en escena.

Aquí dos elementos emergentes: la individualidad cultivada desde lo económico justifica el individualismo que exacerbado, viene horadando las políticas sociales del Estado, convirtiendo las reivindicaciones en mercancía, los derechos en oportunidades y a los ciudadanos en clientes. En esa misma línea, podríamos pensar en que las subjetividades, sistemáticamente introyectadas en la conciencia, explicarían las razones por las cuales también los nuevos tiempos son para las sectas religiosas de talante cristiano.

El sentirse responsable (pecador) de la situación que lo afecta, conduce al individuo al arrepentimiento personal y a la afirmación subjetiva de creerse escuchado por “el Señor”. Esa convicción sustituye las creencias colectivas ligadas a la tradición católica y facilita la manipulación porque personaliza el pecado y también la redención y exime al Estado y al establecimiento de sus compromisos con el país.

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