Interpelación

Miguel

En días pasados llegó al lugar donde vivo, un grupo de mariachis, con sus trajes bien puestos y sus instrumentos bien afinados para cantarle una canción a la vida. En sí mismo, el pasaje me dejó unos cuantos sentimientos en contravía, algo de acíbar en los labios y una que otra lágrima embozada “… bajo el ala del sombrero…”.

Por ejemplo, la excelente presentación de los músicos, sus cantantes y los temas interpretados que llegaron al alma de los que escuchábamos conmovidos. Al finalizar la primera “ranchera” todo el vecindario salió y con aplausos solidarios desde las ventanas y los pasillos, rindió homenaje merecido a quienes interpelaron con buen gusto, la monotonía del confinamiento.

Pero comenzó a llover y a voz en cuello, en un gesto que no olvidaré, procedieron en cada esquina de los corredores a brindarnos serenata. Fue emotivo; hasta las fibras más profundas del alma de quienes estábamos allí se estremecieron por cada nota, por cada verso, y al finalizar cada melodía que nos tocaba como un madrigal.

Eran las cuatro de la tarde, aún caía una pertinaz llovizna y vino la puesta en escena del drama que están viviendo: “…cualquier colaboración nos será de gran ayuda” decían, y la expresión que se dibujaba en sus rostros a mí personalmente me doblegó y sobrevino el abatimiento. Quedó en el ambiente una sensación de duelo y angustia indescriptible. Su última tonada retumbó como una plegaria, algo así como un reclamo a Dios; el momento era indescriptible. La verdad, creo que no lloré solo.

No es justo, me repetía para mis adentros, que la sociedad y el Estado, en tiempos de pandemia, estén echando en saco roto la creación y la producción del arte y las expresiones culturales que fueron sin lugar a dudas, las que hicieron posible nuestro tránsito hacia la “civilización”. Desde el mismo momento en que el Homo erectus decidió abrirse camino hace miles de años, hasta hoy, días de viajes espaciales y guerras biológicas, el ser humano es lo que es gracias a la cultura. A ellos nos debemos, al pintor, al escultor, al poeta, al cantor y al actor. ¿Por qué tanto olvido?

Contenido Relacionado