¿Iustitia y Temis, dónde están?

El Cairo

Son las diosas que con los ojos vendados (no vendidos) portan la espada y la balanza como ley de la naturaleza, más que de la autoridad humana; una romana y la otra griega. Nos enseñaron que Justicia, es el principio moral que inclina a obrar y juzgar, respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde. Sus valores son la equidad, la libertad y la igualdad. Y también nos enseñaron que a los Jueces les debíamos brindar confianza, credibilidad y respeto.

Todos tenemos una cuota de civismo incrustada en la mente, la cual es afectada por la injusticia que automáticamente reprime el deseo de servir y participar para el bienestar comunitario.

Con todo lo que hemos visto, la sociedad perdió la confianza en la verticalidad e imparcialidad de la justicia, contaminada con el virus de la política en sus procedimientos y en sus fallos. O, cómo nos parece que el tal Ricaurte, juez de carrera, que llegó a ser el presidente más joven en la historia de la Corte Suprema, pasó también
a ser como el primer exdignatario de ese alto tribunal condenado por la justicia ordinaria; todo, por la conducta de lesa traición que implica que un hombre que como juez y magistrado juró dedicar su vida a combatir la ilegalidad, haya aprovechado esa posición para torcer, procesos judiciales claves. Aquí también, tres magistrados conformaron una organización que por dinero concedían beneficios carcelarios, cuyas investigaciones no avanzaron en la desaparecida Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura. Justicia, ¿dónde estás?

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