La ética no es “carreta”

Sobre el sueldo de congresistas

La salida del Secretario de Gobierno y Seguridad del Meta, Víctor Manuel Bravo, por causas graves, han implicado lamentables consecuencias de tipo humano, severa sanción jurídica, y lecciones de ética y política.

De tipo humano, porque el privar a cualquier profesional del ejercicio de su carrera, como a un abogado cuando se le cancela su tarjeta profesional, constituye sin duda un duro golpe difícil de asimilar, y una sanción que toca valores íntimos como el decoro, la dignidad de la profesión, y la ética en su ejercicio. Es deplorable esta situación para cualquier persona y su entorno.

De tipo jurídico, porque el castigo alcanzó la máxima sanción que impone la sala Disciplinaria del Consejo Superior de la judicatura. Aunque la exclusión del ejercicio de la profesión que implica la cancelación de la tarjeta de abogado, pareciera de por vida, tiene dosificación que permite, de acuerdo a ciertos requisitos, la rehabilitación en el tiempo. Esto es bueno y malo, dada la ruptura ética y la elasticidad moral que carcome al país. La ética no es “carreta”.

Hace algunos años denuncié en esta columna, el caso de un abogado que fue sancionado 5 veces por la jurisdicción disciplinaria, por faltas a la ética, entre otras, y el premio que recibió de la sociedad, fue elegirlo congresista.

Y de tipo Político, porque tanto el Gobernador Juan Guillermo Zuluaga, como su ex Secretario de Gobierno, dieron buen manejo al asunto. A pesar de las precipitadas y desafortunadas declaraciones de éste último en Llano 7 Días, que parecían conducirlo a prescindir de la renuncia ante la gravedad de los hechos, optó con la altura debida apartarse del cargo. Y el Gobernador con mucha sabiduría anunció su retiro, preservando así la transparencia y dignidad de la Institución Departamental, y de paso la de la profesión, decisión que enaltece a su gobierno.

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