La rebelión joven

¿Pa´cuándo?

En épocas de pandemia se va conociendo que en la vida todos necesitamos de todos y el circulo financiero es redondo, porque la plata gira, sale y regresa. Los deportistas jóvenes de competencia, aficionados, recreativos, menores de 18 años, ya están saturados del encierro, del computador y necesitan ejercitarse, pero como no pueden poner tutelas ni protestar en calidad de menores, acuden a sus padres o a sus técnicos y ya se empiezan a crear asociaciones de clubes deportivos y de técnicos que buscan igualdad de condiciones para trabajar y seguir adelante en la cadena deportiva porque de eso dependen.  

La ACDFA, Asociación de Clubes de Fútbol Aficionado, presidida por Andrés Felipe Guapacha, abogado especialista en derecho deportivo, busca que la Difutbol reconozca que los clubes de fútbol en Colombia son una gran mayoría que no pueden seguir jugando por un trofeo y una medalla, que se le dé vía a la Primera C y que se hagan las categorías de ascenso y descenso, partiendo del fútbol aficionado, que es el que aporta la formación de jugadores y son los que merecen los recursos que se quedan en manos de los directivos del fútbol profesional.  

Pero la revolución joven, no es solamente en el fútbol, son niños y niñas del patinaje, karate, natación, baloncesto, entre otros, que le piden al IMDER que les abran los espacios cumpliendo los protocolos de seguridad. ¿Será que se pueden infectar más en un campo abierto con la distancia debida, que, en un transporte público, en un Centro Comercial o “volándose” de la casa para compartir con sus amigos como sucede en los barrios? Los técnicos de todas estas escuelas de formación están pasando momentos muy difíciles, trabajando a escondidas y ganándose comparendos por parte de la Policía que no les acepta el trabajo en menores en las horas autorizadas. 

 Los clubes deportivos se reunieron con el alcalde Felipe Harman y el director del IMDER Fernando Vargas, presentando alternativas y nunca les contestaron y la frase fue, “cuando el gobierno autorice”. Pues les cuento que en Ibagué, Cali, Barranquilla y Manizales, los alcaldes autorizaron el regreso de las actividades deportivas cumpliendo estrictamente los protocolos. Sería bueno que aquí en Villavicencio y en el Departamento se pensara con claridad que hay muchos técnicos que necesitan trabajar y muchos jóvenes y niños que el deporte puede rescatar de esta enfermiza realidad que ya estuvo bueno y que la revolución joven terminará dándose tarde que temprano. 

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