La solidaridad reclamada por el gobernador

La solidaridad reclamada por el  gobernador

Hace un tiempo me encontraba con mi esposa en una conocida heladería del Buque, cuyo entorno se supone de alta seguridad en Villavicencio. De pronto observé cómo ella caía hacia atrás con todo y asiento, arrastrada por un sujeto quien trataba de apoderarse de su bolso asido a su brazo y cuerpo con fortaleza. El bandido no cedía en su intento mientras alcanzaba la acera y la calle, y yo reaccionaba sorteando la mesa que me lo impedía. En un acto de solidaridad, ya había saltado un muchacho, quien lo corrió hasta una moto que esperaba a 30 metros.

Lo anterior para describir un caso de los tantos que azotan día a día a la ciudad, pero sobre todo, para resaltar y explicar de manera sencilla el valor humano de la solidaridad, que ha querido con acierto predicar y hacer extensivo el Gobernador Juan Guillermo Zuluaga. Me

gustaría preguntarle a quienes no han entendido, o por causas ajenas a la filosofía del mensaje, no quieren entender, qué pensarían y dirían a quien corriera a auxiliarlos y darles apoyo, en un insuceso semejante al descrito y que le aconteciera con un familiar o amigo? Le diría: “no se meta, a usted no le importa, espere a la Policía…etc”?

La invitación del gobernador tiende a recuperar los valores humanos, ya tan ignorados

y violentados, entre ellos la solidaridad, que implica ayuda recíproca, comprensión y apoyo ante la tragedia, sentimiento de unión en momentos difíciles.

No cabe interpretarla como la sustitución de la autoridad, o el ejercicio de la justicia por mano propia. Mejor como una contribución que debemos cultivar y acrecentar todos los ciudadanos a la policía y fuerzas del orden.

Qué ciudades tendríamos, si los delincuentes supieran que todos sus habitantes, sin comprometer sus vidas, actuaran cuando las circunstancias lo permiten, con gran solidaridad? Así solo fuera una zancadilla a un ladrón en carrera.

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