La tramoya en la Cámara de Comercio

La tramoya en la Cámara de Comercio

La Cámara de Comercio de Villavicencio -CCV-, entidad gremial sin ánimo de lucro y derecho privado, con un presupuesto mayor a los 17 mil millones de pesos, se ha vuelto muy apetecida. De este presupuesto, cerca del 90% proviene de recursos públicos.

 Por tal razón, la Contraloría General y demás entes de control la vigilan, y desde luego, no solo los comerciantes y empresarios deben velar por ella, sino también los ciudadanos cuyos impuestos contribuyen al erario público. En mi caso, además, por haber pertenecido a su junta directiva en sus épocas de respeto y brillo.

Durante los últimos años, la CCV ha venido perdiendo esa imagen de transparencia y buen gobierno corporativo, ante el progresivo asalto a esa antaño institución orgullo del Llano, por parte de ciertos presidentes ejecutivos y algunos miembros de su junta directiva, que nunca han debido llegar a esas posiciones para sembrar la politiquería y la corrupción que invade al país.

Tras sucesivos escándalos en años pasados, por fin la Superintendencia de Industria y Comercio intervino a la CCV, expulsó de la Junta a algunos de sus miembros, y para vergüenza del Meta, exigió ante tanta decadencia gremial y moral, que el nuevo presidente ejecutivo fuera un profesional ajeno al departamento. Así fue elegido el paisa Mauricio Vega López. Ahora, en plena tarea de reconstrucción de la entidad e implantación de los valores del buen gobierno corporativo, la junta directiva le notificó la semana pasada a Vega López la decisión de retirarlo del cargo. La tramoya para tumbarlo estaba consumada.

 No era para menos al examinar los orígenes y condiciones de ciertos directivos títeres o cuotas políticas. Tres de los votos contra Vega provienen de cuotas de dos diputados y un concejal de la ciudad, expulsados de la junta anterior por la Superintendencia de Industria y comercio. Otra cuota de un destituido concejal de Villavicencio. Y dos más de familiares de directivos expulsados por la Superintendencia. Llama la atención, que uno de los tres representantes del Gobierno Nacional en la junta, no siguiera las directrices de quien representa. Claro, primero está el esposo diputado. Qué vergüenza Gobierno Nacional. Pilas.

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