Las masacres mecanismo de intimidación e instauración del terror

Las masacres mecanismo de intimidación e instauración del terror

El 2020 en Colombia no solo será recordado por la pandemia del COVID-19 sino porque tristemente volvimos al escenario de las masacres. La ONU ha documentado en lo que va corrido de este año 33 masacres y 7 que están por esclarecerse.  

El 10 de agosto Cristián Caicedo y Maicol Ibarra, de 12 y 17 años, fueron asesinados cuando iban a su colegio a entregar una tarea escolar,  en Santa Lucía, Nariño. En Cali cinco los niños fueron masacrados. Tenían entre 14 y 16 años. En Samaniego,  Nariño, fueron nueve los jóvenes masacrados. Tenían entre 17 y 25 años.  En Tambo Cauca, masacraron seis personas en la zona rural del municipio, el pasado viernes 21 de agosto la Defensoría a través de su cuenta de Twiter comunicó la masacre de 5 personas, en el corregimiento El Caracol, municipio de Arauca. Las masacres no solo tienen el objetivo de eliminar individuos, sino que lanzan un mensaje de terror, pretenden inmovilizar a toda la sociedad para justificar medidas extremas en la lucha contra la criminalidad.

En medio de este ambiente de violencia generalizada se presentan algunas situaciones que coinciden con el regreso de las masacres.

1. El anuncio del Centro Democrático de hacer trizas el Acuerdo de Paz.

2. Personas del Centro Democrático anunciaron que si ponían preso al señor Álvaro Uribe el país se iba a incendiar.

3. Existe una foto de uno de los Jóvenes masacrados en Samaniego con una cartelera que dice: Duque no me mates que me quiero GRADUAR”

4. El presidente pareciera estar más preocupado por la situación de Venezuela que por lo que pasa en nuestro país.

5. La Comisión Nacional de garantía no ha funcionado.

6. Duque ha priorizado la Erradicación forzada a la implementación de los acuerdos que hablan de sustitución.

7. La consolidación del paramilitarismos sin que se vean resultados de sus desmantelamiento.

8. Un Twitter del señor Álvaro Uribe que hace referencia a las masacres como mecanismo de represión.

Preocupa la actitud de las autoridades colombianas que lejos de brindar un apoyo real a las

familias víctimas de estas masacres lo que haciendo es revictimizar, al insinuar o afirmar que las víctimas tenían vínculos con grupos criminales o con actividades delictivas.

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