Lecciones del coronavirus en el Llano

La gran culpa de los medios de comunicación en el Meta

A veces me cuesta muchísimo mantener la fe en la humanidad por lo que he podido ver en Villavicencio estos últimos días: una muchacha vino de Europa y dio positivo por el coronavirus; créanlo o no, primero publicaron su identidad y después los vecinos la atacaron por ser portadora.

Me pregunto: ¿de qué es culpable o qué hizo de malo ella? ¿Por qué ella y su familia fueron agredidos vilmente y brutalmente? Otro caso fue en Makro donde 2 señoras pelearon por el último paquete de papel higiénico en el estante porque la agarraron al mismo tiempo y la bronca siguió afuera del supermercado con los 2 esposos que casi se levantan a tiros, pero el problema no fue eso, sino que ambas ya habían comprado 4 paquetazos antes, ¿Qué tiene que ver el coronavirus con almacenar papel higiénico? ¿Mentalidad de rebaño? ¿Falta de cultura ciudadana? ¿Educación deficiente? ¿O todas las anteriores?

Hace aproximadamente 30 años el gobierno de Virgilio Barco suspendió las clases de historia y civismo que eran obligatorias hasta entonces, el resultado – dos generaciones después – fue que la sociedad no tiene ni idea sobre la solidaridad, la democratización, la moralidad, el altruismo, la ética y otras tantos valores como la buena fe y la verdad que nos permiten vivir como sociedad. Yo pude comprobar eso cuando una pareja de amigos se estaba divorciando y la exesposa le contestó a la jueza que su exesposo había sido un buen esposo y más que todo un excelente padre pero que el único problema con él eran los cachos… el abogado de ella le dijo – delante de todos – cómo podía decirle a la jueza que el exesposo había sido un buen padre “que eso nunca se debía decir”. En otras palabras su asesor legal y consejero le dijo de frente que mienta porque mentir es bueno.

Hay inversiones públicas que no dan créditos políticos inmediatos pero que cambian profundamente a la sociedad. Señor Zuluaga, señor Harman: inviertan en programas educativos estructurales que contemplan, entre otros, la urbanidad y el civismo y verán cómo cambian las nuevas generaciones llaneras.

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