Liderasco

Liderasco

No es un error ortográfico. Podría decir que es un “colombianismo” con el cual expreso ese sentimiento que despiertan en el común de la gente las acciones y omisiones de nuestra clase dirigente que generalmente se desgarra las vestiduras cuando dice representarnos.

Veamos: No deja de ser sospechosa la premura con la cual el Congreso eligió Procuradora, con una antelación de cinco meses; en cambio, hacer lo propio para un magistrado de la Corte Constitucional sí se tomaron un buen tiempo. El Soberano del 91 delegó en los organismos de control la confianza ciudadana para que el manejo de los recursos públicos sea transparente y de conformidad con el ordenamiento legal, y para que las funciones de todo servidor público se ejecuten conforme a Derecho y obrando siempre en función del interés general.

Pero las cosas no son así: asistimos a la consolidación de un bloque en el poder que ya desde el ejecutivo controla al Congreso Nacional y a las cuatro “IAS”, y arremete contra la CSJ para debilitar al máximo tribunal y de paso, socavar la legitimidad de la rama judicial. De seguir así, estaríamos frente a un régimen monopartidista distante de la pluralidad democrática que inspira la Constitución del 91, y muy cerca del autoritarismo que tanto se critica.

Ojalá que para la elección de Procurador, los impedimentos hayan sido efectivos porque hay más de un parlamentario implicado en investigaciones por corrupción, que estaría “procurando” buen abrigo como contraprestación. Los problemas que enfrenta el país son de gran calado, y su solución que siendo urgente, parece que no está en manos del actual régimen; las alarmas están prendidas por la ola de violencia que se ha desatado y por las respuestas desacertadas del gobierno; la pérdida de legitimidad, ostensible desde el escándalo de la “ñeñepolítica” y ahora agravada por el caso Mancuso y la detención domiciliaria del exsenador Uribe, pone al sr. presidente a hacer malabarismos sin entender él que es la suerte del país la que está en juego. Y finalmente, el otrora glorioso partido Liberal, el de las grandes reformas sociales y económicas, que se abrogó ser autor de la actual Constitución, hoy está sumido en la mendicidad burocrática sin redención a la vista.

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