Lógica de la guerra

Meta “Quo Vadis”?

Qué pasa en Colombia?, básicamente en Cali y el Cauca; muertos de lado y lado; policías y civiles contra civiles e indígenas y estos contra policías; ahora llega la CIDH; se alarma Bachelet, alta comisionada de Derechos Humanos; el parlamento europeo. Hay un estallido social sin precedentes y el país se divide entre “gentes de bien” y el resto. Nos polarizaron, en la lógica de Karl Smith: amigo- enemigo, y como señala el teórico del nazismo, esto se arregla eliminado al contrario. Uribe fiel a su instinto de “tigre” induce al presidente y este cae en la lógica. Sacar la fuerza pública, no es, como ilusamente se supone, restablecer el orden. Lo de Uribe es guerra por estrategia, porque recoger entre los enardecidos ciudadanos, a la par de decenas de muertos, también da votos para los candidatos de la derecha y del CD. La guerra, afirmaba Goebbels, el hombre más cercano a Hitler, “es la forma de encender el espíritu belicista”. Volver a la “seguridad democrática”, salen los “rambos” en Cali con pistola en mano, a la par con policías, se sienten patriotas.


Se dilata el diálogo; la Procuradora persigue a parlamentarios y alcaldes; Uribe trina mortíferamente contra Petro, provocándolo, Petro quieto, impávido; el congreso se postra ante el mindefensa, sin importarle la calle. Los alcaldes forzados a disolver bloqueos, ampliando la base de la confrontación, manteniéndola. La violencia fue inherente al marxismo; la izquierda hace suya la bandera de la paz como nuevo paradigma, pero es el gobierno el desencadénate de la violencia; agentes suyos infiltran las marchas y propician desorden, que también tiene su aporte en el infantilismo de aventureros sin formación política. Petro llama a la marcha pacífica pero la prensa uribista lo estigmatiza como promotor de la violencia. Bien decía Clausewitz “la guerra no es más que la continuación de la política por otros medios”, pero fueron precisos dos siglos para que un marxista, Foucault, revirtiera la frase en el sentido “la política no es más que la continuación de la guerra por otros medios”; un antiguo guerrillero y marxista, presidente de Uruguay, Pepe Mujica, refiriéndose a la crisis de Colombia, en reportaje al Espectador, manifestó que acá se requiere “alta política”. Creo que la juventud en su despertar encontró ese camino y el 2022 será el año de esos cambios que aniquilarán la lógica violenta del uribismo.

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